Mis envíos van como yo: en bici

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La llegada de internet ha supuesto, por lo general, un estilo de vida más sostenible. Los emails, las videoconferencias y la información disponible en internet nos evitan muchos desplazamientos que no solo nos hacían perder tiempo sino también contaminaban. Pero siempre se puede mejorar en este sentido, ¿te has planteado cómo llegan hasta tu casa las cosas que compras por internet?

En los últimos años, de forma paralela al auge de la bici en la ciudad, están surgiendo iniciativas de mensajería ecológica, que utilizan bicicletas o cargociclos (unos vehículos a pedales especialmente diseñados para llevar paquetes) para moverse por la ciudad y llevar nuestros documentos o paquetes de un lado a otro. Incluso grandes empresas como Fnac han apostado por este modelo para repartir los pedidos de su tienda online en el interior de las ciudades. Y es que este tipo de vehículos están diseñados para mover, sin emisiones contaminantes, hasta 250 kilos.

Llegan los ecomensajeros

Pero no se trata de algo reservado solo a grandes empresas. También han surgido algunos servicios de ecomensajería, como A piñón fijo, La Veloz o Trébol, que cuentan con servicios de recogida y reparto en bici, tanto de forma exclusiva como combinándola con otros medios para distancias más largas.

Y es que, aunque hay casos de envíos que deben recorrer cientos de kilómetros, muchos de ellos se producen entre empresas de la misma ciudad a la que solo separan unos pocos kilómetros. Y como ya sabemos, la forma más cómoda, rápida y eficiente de moverse por la ciudad es hacerlo en bicicleta. Por eso, muchos clientes se sorprenden cuando descubren que un pedido que les llega en bicicleta tarda menos que uno por el sistema tradicional, ya que no tiene que soportar atascos, parar a repostar gasolina o a buscar aparcamiento en las zonas más complicadas.

 

Y por qué no decirlo, este tipo de envíos también son más baratos, ya que para la empresa no tener que mantener una flota de coches, motor y furgonetas supone un gran ahorro. Además, estaremos colaborando con empresas locales, que puede contratar a gente sin necesidad de que tengan carnet de conducir y empezar su proyecto sin necesidad de contar con grandes inversiones. Además, quienes reciban nuestros envíos se llevarán la sorpresa de que han llegado hasta ellos de la forma más sostenible: toda una carta de presentación para nosotros mismos.

Por supuesto, este tipo de reparto es además positivo para nuestra ciudad. ¿A quién no le gusta salir a pasear o a correr por las calles sin soportar ruidos y humos? Un estudio de la Universidad de Alcalá ha calculado que por cada 20 kilómetros recorridos en bici para llevar un envío se ahorra el CO2 equivalente al que absorbe un árbol a lo largo de un año, comparado con el mismo envío en coche. Incluso algunas empresas de ecomensajería nos proporcionan un certificado cada año con el número de toneladas de CO2 que hemos ahorrado al utilizar sus servicios. Personalmente, me parece un estímulo muy interesante para animarme a seguir utilizándolo.

Hay quien considera estos servicios una manera de seguir colaborando con una movilidad más sostenible incluso cuando no somos nosotros quienes nos movemos. Si nosotros mismos vamos a trabajar en bici o sabemos que las formas alternativas de movernos son la mejor opción, ¿por qué no hacer lo mismo con nuestros envíos de documentos o compras?

Fotos | Trébol | Low Tech Magazine

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