Si te falta tiempo… lee con las orejas

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Hemos hablado de dos sistemas que unen la literatura y la ciudad. Uno es una modalidad gratuita y lúdica de intercambio de ejemplares: el Bookcrossing. El otro es un aliado digital para llevar a cualquier parte cantidad de literatura sin apenas peso. Quiero escribir, en esta ocasión, sobre una forma menos extendida, pero igual o más cómoda para conocer historias: los audiolibros o libros leídos.

Habíamos hablado de que el tiempo que podría perderse en trayectos desde y hasta nuestras obligaciones, lo podemos aprovechar si, en lugar de ir en coche, nos movemos en transporte público y leemos durante los traslados. Sin embargo, esta opción para sacar partido a nuestro tiempo parecía que se perdía si optábamos por acudir caminando al trabajo, la escuela, la universidad o cualquier otra de nuestras ocupaciones. Es obvio que, si nuestra mirada debe estar atenta al camino, no podremos tenerla ocupada en las líneas.

Por fortuna, existe una posibilidad de estar pendientes de una historia de ficción o de un ensayo que no requiere nuestra mirada, solo nuestros oídos. Donde el libro normal o electrónico no nos sirve, entrará en juego el libro leído. Si bien para cuando estamos conduciendo un vehículo o deslizándonos por entre el tráfico sobre nuestra bici no deberíamos tener una distracción tan intensa, sí puede ser una de las opciones de entretenimiento para cuando damos un paseo tranquilo.

Cuando más partido les he sacado yo a los libros leídos ha sido durante los recorridos que debía hacer obligatoriamente a pie desde mi casa hasta la parada de transporte público y desde la estación donde me bajaba hasta mi lugar de destino. Incluso dentro del propio transporte, si va tan lleno que es difícil sostener el libro entre las manos o nos cansa sujetarlo mientras nos toca ir de pie, el audiolibro resulta comodísimo.

Mayor concentración

Por otra parte, para mí suponen un buen acicate para hacerme avanzar mucho más en la lectura de cada libro, ya sea novela o de relatos cortos. Como tengo muy poca capacidad de concentración, siempre que trato de leer en papel, cualquier distracción me hace levantar la mirada de la página. Así, no solo interrumpo y pierdo el hilo, sino que tengo que buscar después por dónde iba y en total pierdo un tiempo considerable. Al romper el ritmo, además, mi percepción de la fluidez de la narración se ve perjudicada. Dado que el audiolibro continúa por mucho que tú mires a otro lado, te obliga a seguir pendiente, a no interrumpir la escucha y fuerza esa concentración que a algunos nos cuesta tanto lograr. Le pasa como a una película: el ritmo ya viene impuesto, en lugar de ser algo que imponemos los lectores.

 

En nuestro país, los libros leídos no tienen tan buena acogida como en otras zonas geográficas, como puedan ser los países de habla inglesa. Pero existe una gran cantidad de ellos de mucha calidad. A veces podemos encontrarnos incluso con libros leídos por su propio autor o autora o interpretados por importantes actores de cine o de teatro, que les confieren una entonación muy adecuada e intensa, aportándoles un valor más para atraparnos y emocionarnos.

Antes se vendían en cintas de casete, posteriormente aparecieron en CDS y ahora se pueden descargar como MP3s de las páginas web de los autores o de las editoriales y distribuidoras. En cualquier buscador de Internet, si introducimos la palabra “audiolibro”, encontraremos opciones para empezar a elegir. Si ya sabemos qué título queremos, podemos incluirlo en los parámetros de búsqueda. Ocupan tan poco que podremos llevarlos incluso dentro del teléfono móvil y así no nos hará falta cargar con un dispositivo extra. Solo nos harán falta los auriculares y muchas ganas de pasarlo bien.

La escucha de estos libros es, además, una alternativa excelente para aquellas personas que estén aprendiendo un idioma o que ya lo conozcan y no quieran dejar que se les olvide por falta de práctica. Como decía, en inglés se encuentran casi todos los títulos, leídos por sus autores o importantes personalidades, así que podemos elegir uno del nivel en el que nos encontremos y acostumbrarnos a escuchar, además de ir aprendiendo pronunciación. Os recomendaría, por ejemplo, cualquier número de ‘La guía del autoestopista en la galaxia’, que dejó leída el propio Douglas Adams antes de su muerte y donde se pueden apreciar todos los matices humorísticos que el autor incluyó en estos relatos pensados antes para la radio que para literatura impresa.

Una posibilidad que ya redondea por completo la experiencia lectora es disponer de la misma obra literaria en los dos formatos: en libro en papel o electrónico y también en audiolibro. De esta manera, podremos o bien ir turnando las formas de aproximarnos según si disponemos de esos ratos relajados o bien combinarlas y escuchar al mismo tiempo que leemos. Esta última combinación será ideal en los casos que mencionaba antes de escuchar y leer una novela en otro idioma.

 

Decía en alguna ocasión que en la vida urbana no cabe la soledad, salvo que sea elegida. Gracias a los audiolibros, nos vamos a sentir mucho más acompañados durante nuestros paseos, salidas deportivas o trayectos en transporte público. Si damos una vuelta por un parque, ya sea caminando o en una carrera tranquila, podemos escuchar música, pero quizá preferimos sumergirnos en una narración. Así el paseo se nos pasará volando y habremos matado dos pájaros de un tiro.

Cuántas veces nos encontramos ante esa situación de decir que no tenemos tiempo para leer. Si lo compaginamos con otra afición sana y necesaria, como es caminar a diario, ya tendremos tiempo para ambas. Ahora ya sí que no queda excusa para no leer.

¿Habéis escuchado alguna vez un audiolibro? Animaos y ya nos contaréis.

Comentarios

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3 thoughts on “Si te falta tiempo… lee con las orejas”

  1. Otro momento en el que encontré utilísimo tener un audiolibro en mi reproductor de mp3 fue en una cola de un museo. Era de esas colas que hay que hacer durante tres o cuatro horas. En realidad, no era un museo, sino el Reichstag de Berlín, con la cúpula de Norman Foster. Estar allí, con el frío, leyendo un libro en papel habría sido una tortura porque de pie, los brazos se cansarían un montón y además se helarían. Y no leer nada sería aburridísimo porque de verdad que eran como dos horas de cola. Así que el audiolibro que entretuvo durante todo ese tiempo. En muchos otros destinos turísticos hay que hacer colas de esa duración, como el Louvre de París o la Galleria de los Uffici, en Florencia. Por lo que recomiendo llevar siempre un audiolibro cargado en el móvil o en el reproductor para evitar esos aburrimientos mortales de las esperas.

    1. Todo esta muy bueno ,pero incompleto por que no dices las paginas efectivas para comenzar a bajar sin peligro,por que hay unas gratis y entras y parece un laberinto que te termina aburriendo con tantas trabas .para tenerlo en cuenta, gracias

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