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Experiencias de una runner casi novata: Primeros días

Desde que compré la elíptica, hace ya más de dos años, había abandonado poco a poco la costumbre de salir a correr. Tampoco mantuve una rutina constante durante mucho tiempo, así que entre esa falta de costumbre, la pereza de salir y que conseguía resultados similares, llevaba un montón de tiempo entrenando en casa, mientras leía, escuchaba música o veía documentales.

Cuando trabajaba en una oficina a la que llegaba dando un buen paseo, esta opción me resultaba suficiente para despejarme, pero ahora que esto ha cambiado y trabajo desde casa, paso prácticamente todo el día delante del ordenador (por trabajo y por ocio) y la elíptica ya no me sirve para desconectar, sino más bien me hace sentir que estoy demasiado tiempo encerrada, algo que me he animado a cambiar, después de leer las sensaciones y consejos de mi compañero Juan, para empezar a correr, de momento dos o tres días por semana.

Acostumbrando el cuerpo a los cambios

Como mi único objetivo es disfrutar mientras hago deporte, he decidido como medida principal tomarme todo con mucha calma. Si me pongo a pensar ahora en aplicaciones, resultados y objetivos, sé que voy a tirar la toalla en cuatro días (cosas de conocerse después de tantos años) así que de entrada no estoy midiendo más que el tiempo que dedico a correr (unos 20-25 minutos), que voy alternando con caminatas a paso rápido.

Cuando empecé con la elíptica me costó bastante acostumbrarme, parecía que cada pedalada era mucho más dura que un paso corriendo, pero ahora que estoy haciendo el proceso inverso, acostumbrada a la máquina, correr sobre suelo hace que me canse mucho antes. Todo es cuestión de constancia y paciencia, así que intento no forzarme en exceso y poco a poco ir progresando.

 

He probado a salir por la tarde-noche y también por la mañana, y de momento me quedo con la segunda opción. Las temperaturas bajas ya empiezan a notarse, y la primera noche que tuve que volver con el viento (Cierzo de Zaragoza para ser más exactos) en contra ¡Pensé que nunca conseguiría llegar a casa! Si al menos sale un rayito de sol, la cosa se lleva mucho mejor.

Vivo a unos diez minutos andando del río, así que aprovecho este trayecto para empezar a calentar antes de correr y también para relajarme a la vuelta. Tampoco me olvido de los estiramientos, aunque reconozco que tengo que esmerarme un poquito más con eso.

Explorando el terreno, con los ojos bien abiertos

En mi ciudad hay varios parques y jardines, pero yo prefiero salir a correr por las riberas del Ebro, nací en Barcelona y a falta de mar, ver el agua del río me motiva y hace que disfrute mucho más del paseo.

A veces me quedo tan ensimismada que incluso me olvido del cansancio acumulado, por momentos el paisaje me cautiva tanto que estar corriendo es lo de menos y cuando me doy cuenta no puedo evitar pensar : Madre mía ¡Todo lo que me estaba perdiendo!

 

Cuando era pequeña mi tía siempre me instaba antes de salir a la calle a mirar todo con los ojos bien abiertos, no solo como precaución, también sobre todo para no perderme nada de lo que había a mi alrededor.

De niña ese consejo me hacía mucha gracia y normalmente solía responder abriendo los ojos como platos y con muecas de evidente cachondeo, pero muchos años después lo sigo aplicando siempre que salgo y gracias a estar atenta pronto puedo localizar donde están las fuentes para beber, distinguir flores y hierbas, fijarme en los cambios de color en los árboles, sonreír con un pato que se acaba de tirar al agua… en resumen, disfrutar de todo lo que me rodea.

En estas primeras carreras estoy descubriendo zonas que desconocía, algunas un poco alejadas del núcleo de la ciudad, que hacen que te sientas como en una excursión al campo, y eso sí que despeja la mente, cuando regreso a casa me siento totalmente renovada.

Me gusta cruzarme con gente que también ha salido a correr, incluso ancianos que caminan a paso ligero, conscientes de la importancia de ponerse en forma. A veces pasa por mi lado alguna auténtica máquina, sin un solo músculo por definir, y no puedo evitar preguntarme ¿Lo alcanzaré algún día? ¿Qué más da? De momento me lo estoy pasando tan bien, que no me preocupa nada más.

Eso sí, la próxima vez que salga tendré que tener en cuenta que después de la ida, hay que pensar en la vuelta. La última salida me entusiasmé tanto con mis descubrimientos que acabé lejos, muy lejos de mi casa, y cuando por fin conseguí regresar me dolía todo… por no hablar de las agujetas del día siguiente. ¡Así si que se aprende!

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    • Juan Lara

      Me ha encantado leer tu crónica Teresa. Sin duda los primeros días de un corredor marcan: esas sensaciones al correr, cuando aparece la fatiga, notar la respiración forzada, la increíble sensación de bienestar cuando acabas, el descrubrir nuevas zonas o correr “con” la naturaleza…

      Poquito a poco irás mejorando y disfrutando cada día más de este deporte. ¡Bienvenida a este gran mundo!

      • Teresa Morales

        ¡¡Muchísimas gracias!! hoy me toca y ya me muero de ganas…

        Aunque desde muy lejos, intentaré ir siguiendo tus pasos 😉

        Un saludo.

    • yudenia Ruche

      Es cierto que hay que ir marcando los lugares por donde uno camina para saber su regreso a casa, por ejemplo yo andaba caminando y al regreso a mi casa me perdí camine tanto que tenia que descansar hasta que por fin llegue a casa, al día siguiente tenia que volver a salir me sirvió la lección para ir mirando por donde voy, y como dice teresa abrir bien los ojos

      • Teresa Morales

        Yo no me perdí pero mi fui lejos muy lejos muy lejos… jajaja sí ahora calculo un tiempo de ida razonable para no desfallecer a la vuelta. Estas lecciones no se olvidan verdad? 😉

    • calocen

      Me ha encantado leer la crónica. Todo el mundo habla de metas y objetivos, pero has mostrado las dos cosas más importantes para salir a correr: Ir despacio y disfrutar.
      Como leí en un libro de Murakami sobre correr: “El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”.

      • Teresa Morales

        Muchas gracias! Me alegra que te guste 😉

        Yo intento tomármelo todo igual, trabajar, estudiar, correr, la vida… he estado mirando lo del libro de Murakami y tiene muy buena pinta, lo buscaré.

        Saludos!

        • masi

          La próxima vez que realices una salida avisame!!!!

          • Teresa Morales

            Esto… ¿Es a mí?… ¿Pero quién eres? 😛

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    • flabio

      A mi me gustó y me aficioné hasta ser casi un imperativo en mi dia a dia, lamentablemente empecé a sentir molestias, que ahora hacen que no pueda pues me duelen las rodillas a muerte, así que solo paseo rapido y hago senderismo aunque con el mismo resultado, pero aunque me duelan lo soporto y disfruto del paisaje, pero animo a todo el que pueda a que salga de casa y camine, camine y corra si pueda y disfrute de la naturaleza o de su propia ciudad, ah y por su puesto hacer un calentamiento adecuado y saber tus limmites, y sobre todo disfrutar !!!

      • Teresa Morales

        Gracias por compartir tu experiencia, seguro que anima al que la lea.

        Y sí ¡Disfrutar es primordial! 😀

    • Eynar Oxartum

      Así empecé yo, poco a poco, lo normal de alguien que nunca había hecho deporte. Y cinco años después no me asusta coger la mochila de correr y hacerme los 18 km que me separan del trabajo, ¡quién me lo iba a decir! (tener ducha a la llegada también ayuda, claro).

      • Teresa Morales

        18km! muy bien! … desde luego, la ducha tiene que servir de mucha ayuda 😉

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