Cycle chic: voy en bici con mi propio estilo

Lo confieso: sin ser un metrosexual ni entender demasiado de moda, me preocupo por la imagen que doy cuando voy en bici por la ciudad. Porque aunque vaya a estar dando pedales, no necesito vestir con ropa deportiva si voy a trabajar. Y es que generalmente, la bici estaba asociada al fin de semana, al tiempo libre y deporte. Actividades de gran descaste físico que requerían una ropa cómoda, transpirable… y no demasiado apropiada para cualquier otra actividad. Pero cada vez somos más los que utilizamos la bici para ir a trabajar, quedar con nuestros amigos, dar una vuelta por la ciudad o incluso ir de compras. ¿Por qué no hacerlo con estilo?

Un estilo más “chic” de montar en bici

En Copenhague se plantearon lo mismo y así nació el movimiento Cycle Chic, que ha traspasado sus fronteras y ya ha llegado a nuestro país. Este movimiento defiende que la bicicleta forma parte del paisaje urbano, y quienes la utilizamos también. Por eso busca vestir y llevar accesorios elegantes, para inspirar a los demás y dar una imagen de normalidad: la bicicleta es un medio de transporte más, y sus usuarios somos ciudadanos urbanos y a la última.

Los seguidores del Cycle Chic quieren que la bicicleta no les eclipse, moverse con “gracia, elegancia y dignidad” y cambiar la imagen que aún tiene mucha gente de que la bicicleta es un divertimento o que no es sofisticada. Utilizan bicis diseñadas especialmente para la ciudad, con accesorios útiles para el uso urbano (cadena cubierta, timbre, transportín, cesta…) y cuidan mucho la estética.

La cultura del Cycle Chic en España

El Cycle Chic se extiende a través de convocatorias, tiendas, medios de comunicación… en la red puedes encontrar blogs como Madrid Cycle Chic donde además podrás consultar su manifiesto, directamente inspirado del danés, y fotos de ciclistas urbanos en un tono puramente street style de las revistas de moda. También puedes encontrar otros interesantes blogs sobre Almería o Santander.

En estos blogs, además de comentar las bicicletas y la moda que llevan sus propietarios, se recogen historias de gente y de cómo viven la ciudad desde los pedales. La idea es conseguir una perspectiva diferente de lo que generalmente entendemos como un ciclista, desligándolo del sudor, las cuestas, la competición (y las prendas de lycra de colores fosforito).

También han surgido tiendas que se han animado a este otro tipo de ciclismo. Alejadas de las típicas tiendas de bicis deportivas, estas parecen más boutiques a la última. Tiendas como Bici Chic venden bicicletas y accesorios especialmente diseñados para su uso en la ciudad. Podemos elegir colores, materiales e incluso estilos en los que se deja notar ese aire retro que está tan de moda. Si llevamos casco, este es un espacio también donde expresarnos. Hay un sinfín de formas, diseños y colores para no resignarnos a los maillots que vemos en el Tour. Solo hay que darse un paseo por estas webs, visitar algunas tiendas y decidirnos a mantener todo el estilo cuando nos movamos en bicicleta por la ciudad.

Imágenes | copenhagencyclechic.com

Si te falta tiempo… lee con las orejas

Hemos hablado de dos sistemas que unen la literatura y la ciudad. Uno es una modalidad gratuita y lúdica de intercambio de ejemplares: el Bookcrossing. El otro es un aliado digital para llevar a cualquier parte cantidad de literatura sin apenas peso. Quiero escribir, en esta ocasión, sobre una forma menos extendida, pero igual o más cómoda para conocer historias: los audiolibros o libros leídos.

Habíamos hablado de que el tiempo que podría perderse en trayectos desde y hasta nuestras obligaciones, lo podemos aprovechar si, en lugar de ir en coche, nos movemos en transporte público y leemos durante los traslados. Sin embargo, esta opción para sacar partido a nuestro tiempo parecía que se perdía si optábamos por acudir caminando al trabajo, la escuela, la universidad o cualquier otra de nuestras ocupaciones. Es obvio que, si nuestra mirada debe estar atenta al camino, no podremos tenerla ocupada en las líneas.

 

Por fortuna, existe una posibilidad de estar pendientes de una historia de ficción o de un ensayo que no requiere nuestra mirada, solo nuestros oídos. Donde el libro normal o electrónico no nos sirve, entrará en juego el libro leído. Si bien para cuando estamos conduciendo un vehículo o deslizándonos por entre el tráfico sobre nuestra bici no deberíamos tener una distracción tan intensa, sí puede ser una de las opciones de entretenimiento para cuando damos un paseo tranquilo.

Cuando más partido les he sacado yo a los libros leídos ha sido durante los recorridos que debía hacer obligatoriamente a pie desde mi casa hasta la parada de transporte público y desde la estación donde me bajaba hasta mi lugar de destino. Incluso dentro del propio transporte, si va tan lleno que es difícil sostener el libro entre las manos o nos cansa sujetarlo mientras nos toca ir de pie, el audiolibro resulta comodísimo.

  

Mayor concentración

Por otra parte, para mí suponen un buen acicate para hacerme avanzar mucho más en la lectura de cada libro, ya sea novela o de relatos cortos. Como tengo muy poca capacidad de concentración, siempre que trato de leer en papel, cualquier distracción me hace levantar la mirada de la página. Así, no solo interrumpo y pierdo el hilo, sino que tengo que buscar después por dónde iba y en total pierdo un tiempo considerable. Al romper el ritmo, además, mi percepción de la fluidez de la narración se ve perjudicada. Dado que el audiolibro continúa por mucho que tú mires a otro lado, te obliga a seguir pendiente, a no interrumpir la escucha y fuerza esa concentración que a algunos nos cuesta tanto lograr. Le pasa como a una película: el ritmo ya viene impuesto, en lugar de ser algo que imponemos los lectores.

 

En nuestro país, los libros leídos no tienen tan buena acogida como en otras zonas geográficas, como puedan ser los países de habla inglesa. Pero existe una gran cantidad de ellos de mucha calidad. A veces podemos encontrarnos incluso con libros leídos por su propio autor o autora o interpretados por importantes actores de cine o de teatro, que les confieren una entonación muy adecuada e intensa, aportándoles un valor más para atraparnos y emocionarnos.

  

Antes se vendían en cintas de casete, posteriormente aparecieron en CDS y ahora se pueden descargar como MP3s de las páginas web de los autores o de las editoriales y distribuidoras. En cualquier buscador de Internet, si introducimos la palabra “audiolibro”, encontraremos opciones para empezar a elegir. Si ya sabemos qué título queremos, podemos incluirlo en los parámetros de búsqueda. Ocupan tan poco que podremos llevarlos incluso dentro del teléfono móvil y así no nos hará falta cargar con un dispositivo extra. Solo nos harán falta los auriculares y muchas ganas de pasarlo bien.

 

La escucha de estos libros es, además, una alternativa excelente para aquellas personas que estén aprendiendo un idioma o que ya lo conozcan y no quieran dejar que se les olvide por falta de práctica. Como decía, en inglés se encuentran casi todos los títulos, leídos por sus autores o importantes personalidades, así que podemos elegir uno del nivel en el que nos encontremos y acostumbrarnos a escuchar, además de ir aprendiendo pronunciación. Os recomendaría, por ejemplo, cualquier número de ‘La guía del autoestopista en la galaxia’, que dejó leída el propio Douglas Adams antes de su muerte y donde se pueden apreciar todos los matices humorísticos que el autor incluyó en estos relatos pensados antes para la radio que para literatura impresa.

  

Una posibilidad que ya redondea por completo la experiencia lectora es disponer de la misma obra literaria en los dos formatos: en libro en papel o electrónico y también en audiolibro. De esta manera, podremos o bien ir turnando las formas de aproximarnos según si disponemos de esos ratos relajados o bien combinarlas y escuchar al mismo tiempo que leemos. Esta última combinación será ideal en los casos que mencionaba antes de escuchar y leer una novela en otro idioma.

 

Decía en alguna ocasión que en la vida urbana no cabe la soledad, salvo que sea elegida. Gracias a los audiolibros, nos vamos a sentir mucho más acompañados durante nuestros paseos, salidas deportivas o trayectos en transporte público. Si damos una vuelta por un parque, ya sea caminando o en una carrera tranquila, podemos escuchar música, pero quizá preferimos sumergirnos en una narración. Así el paseo se nos pasará volando y habremos matado dos pájaros de un tiro.

Cuántas veces nos encontramos ante esa situación de decir que no tenemos tiempo para leer. Si lo compaginamos con otra afición sana y necesaria, como es caminar a diario, ya tendremos tiempo para ambas. Ahora ya sí que no queda excusa para no leer.

¿Habéis escuchado alguna vez un audiolibro? Animaos y ya nos contaréis.

Experiencias de una runner casi novata: Primeros días

Desde que compré la elíptica, hace ya más de dos años, había abandonado poco a poco la costumbre de salir a correr. Tampoco mantuve una rutina constante durante mucho tiempo, así que entre esa falta de costumbre, la pereza de salir y que conseguía resultados similares, llevaba un montón de tiempo entrenando en casa, mientras leía, escuchaba música o veía documentales.

Cuando trabajaba en una oficina a la que llegaba dando un buen paseo, esta opción me resultaba suficiente para despejarme, pero ahora que esto ha cambiado y trabajo desde casa, paso prácticamente todo el día delante del ordenador (por trabajo y por ocio) y la elíptica ya no me sirve para desconectar, sino más bien me hace sentir que estoy demasiado tiempo encerrada, algo que me he animado a cambiar, después de leer las sensaciones y consejos de mi compañero Juan, para empezar a correr, de momento dos o tres días por semana.

Acostumbrando el cuerpo a los cambios

Como mi único objetivo es disfrutar mientras hago deporte, he decidido como medida principal tomarme todo con mucha calma. Si me pongo a pensar ahora en aplicaciones, resultados y objetivos, sé que voy a tirar la toalla en cuatro días (cosas de conocerse después de tantos años) así que de entrada no estoy midiendo más que el tiempo que dedico a correr (unos 20-25 minutos), que voy alternando con caminatas a paso rápido.

Cuando empecé con la elíptica me costó bastante acostumbrarme, parecía que cada pedalada era mucho más dura que un paso corriendo, pero ahora que estoy haciendo el proceso inverso, acostumbrada a la máquina, correr sobre suelo hace que me canse mucho antes. Todo es cuestión de constancia y paciencia, así que intento no forzarme en exceso y poco a poco ir progresando.

 

He probado a salir por la tarde-noche y también por la mañana, y de momento me quedo con la segunda opción. Las temperaturas bajas ya empiezan a notarse, y la primera noche que tuve que volver con el viento (Cierzo de Zaragoza para ser más exactos) en contra ¡Pensé que nunca conseguiría llegar a casa! Si al menos sale un rayito de sol, la cosa se lleva mucho mejor.

Vivo a unos diez minutos andando del río, así que aprovecho este trayecto para empezar a calentar antes de correr y también para relajarme a la vuelta. Tampoco me olvido de los estiramientos, aunque reconozco que tengo que esmerarme un poquito más con eso.

Explorando el terreno, con los ojos bien abiertos

En mi ciudad hay varios parques y jardines, pero yo prefiero salir a correr por las riberas del Ebro, nací en Barcelona y a falta de mar, ver el agua del río me motiva y hace que disfrute mucho más del paseo.

A veces me quedo tan ensimismada que incluso me olvido del cansancio acumulado, por momentos el paisaje me cautiva tanto que estar corriendo es lo de menos y cuando me doy cuenta no puedo evitar pensar : Madre mía ¡Todo lo que me estaba perdiendo!

 

Cuando era pequeña mi tía siempre me instaba antes de salir a la calle a mirar todo con los ojos bien abiertos, no solo como precaución, también sobre todo para no perderme nada de lo que había a mi alrededor.

De niña ese consejo me hacía mucha gracia y normalmente solía responder abriendo los ojos como platos y con muecas de evidente cachondeo, pero muchos años después lo sigo aplicando siempre que salgo y gracias a estar atenta pronto puedo localizar donde están las fuentes para beber, distinguir flores y hierbas, fijarme en los cambios de color en los árboles, sonreír con un pato que se acaba de tirar al agua… en resumen, disfrutar de todo lo que me rodea.

En estas primeras carreras estoy descubriendo zonas que desconocía, algunas un poco alejadas del núcleo de la ciudad, que hacen que te sientas como en una excursión al campo, y eso sí que despeja la mente, cuando regreso a casa me siento totalmente renovada.

Me gusta cruzarme con gente que también ha salido a correr, incluso ancianos que caminan a paso ligero, conscientes de la importancia de ponerse en forma. A veces pasa por mi lado alguna auténtica máquina, sin un solo músculo por definir, y no puedo evitar preguntarme ¿Lo alcanzaré algún día? ¿Qué más da? De momento me lo estoy pasando tan bien, que no me preocupa nada más.

Eso sí, la próxima vez que salga tendré que tener en cuenta que después de la ida, hay que pensar en la vuelta. La última salida me entusiasmé tanto con mis descubrimientos que acabé lejos, muy lejos de mi casa, y cuando por fin conseguí regresar me dolía todo… por no hablar de las agujetas del día siguiente. ¡Así si que se aprende!

Mis 6 trucos para comer más sano

Lo reconozco: no soy lo que se dice un metrosexual. Me gusta cuidarme, pero no me veo contando calorías o repasando tablas nutricionales para elegir mi comida. Por eso, desde hace tiempo busco maneras de mejorar lo que como sin complicarme mucho la vida.

Hoy quiero compartir algunas con vosotros. Muchas de ellas las he aprendido del libro Saber Comer, otras son recomendaciones de familiares o amigos… ¿hacemos una lista más completa con las vuestras?

No como hasta llenarme

Hay una diferencia entre dejar de tener hambre y llenarse. Sé que es difícil dejar de comer una delicia, pero debes preguntarte a ti mismo, ¿sigo teniendo hambre? Si la respuesta es negativa, no esperes a no poder moverte: estás comiendo de más, con el peligro de que además te siente mal. Lo mejor que puedes hacer es reservarlo para llevártelo al trabajo en un tupper o pedir una caja Nolotiro para disfrutarlo en casa después.

Me he pasado al pan integral

Yo era de los que miraban el pan integral como una variedad rara para unos pocos, ¡pero ahora me encanta! Me he acostumbrado a cambiar el pan blanco por el integral, que contiene mucha más fibra y nutrientes, tanto en el pan de molde como en el de barra. El pan integral se hace a partir del grano completo de trigo, por lo que aprovechas todos sus beneficios, además de que tiene un sabor auténtico.

Cambio natillas por fruta

¿No encuentras tiempo para comer esas 5 piezas de fruta que recomiendan tomar a diario? Es mucho más fácil de lo que a veces pensamos: una como postre en cada comida y un buen zumo de naranja en el desayuno. Hay tantas frutas que puedes ir explorando cuál te gusta más en cada momento y así no caer en la rutina. Y una buena idea es trocear unas cuantas frutas y llevártelas al trabajo. En ese momento de la mañana en que te comerías cualquier cosa grasienta y pesada, sientan estupendamente.

 

Uso alternativas deliciosas a la sal

Tengo la suerte de tener la tensión baja, pero cuando vives con alguien a quien le han recomendado una dieta con poca sal, aprendes a buscar alternativas. Hay muchas, pero mi favorita son las especias, porque logran darle un toque a la carne o pescado muy original: parece mentira que muchas veces simplemente las tengamos en un mueble de la cocina olvidadas.

Prueba con pimientas (recién molida mejor, venden botecitos de pimienta en grano con moledor incorporado), clavo, perejil y laurel. Y no te obsesiones con qué encaja mejor con cada comida: si no experimentas sabores nuevos, te arriesgas a no hacer descubrimientos que te encanten.

Bollos y dulces, en casa

He descubierto una nueva afición: preparar bollos, dulces, bizcochos… en casa. ¿Y qué ventajas tiene para comer bien? Como decía, no es cosa de obsesionarse, porque tomar un dulce nos alegra a todos. Si los preparas en casa controlarás qué ingredientes utilizas (por ejemplo, prueba la harina integral). Además, tiene la ventaja de que como lo tienes que hacer tú mismo, los comerás menos a menudo, pero con un sabor mucho más rico, ¿a que vale la pena?

Mi huerta personal

Y no podía faltar un básico del Ciudadano 0,0: el huerto urbano. Tener uno en casa no solo te hará mucho más sencillo acceder a productos frescos y ecológicos, sino que te hará descubrir nuevas maneras de prepararlos y aprovechar al máximo su sabor. Y por supuesto, son mucho más sanos, ¡te encantarán!

¿Y tú, qué trucos utilizas para comer más sano?

Fotos | rsamaniego | littlesister

En Ciudadano 0,0 | Pan de molde integral

Confesiones de una metroadicta… o casi

 

De las diversas opciones de transporte público, el metro quizá sea la que nos permita movernos con mayor agilidad dentro de las grandes ciudades. El caso es que coger el metro me suele poner de mal humor y seguro que no soy la única a la que le ocurre. ¿Os pasa a vosotros?

La imagen que se ve más arriba: la de un tren marchándose de la estación, puede ser una de las peores con las que nos topemos en la realidad de cualquiera de nuestras jornadas laborales. Perder un metro por unos segunditos puede suponer un retraso de un cuarto de hora o más, ya que todo se concatena. Por mucho que nos fastidie, está en nuestras manos perder esa aversión a la imagen precedente.

 

Hay veces que viajar en metro parece una carrera de obstáculos: las escaleras y los pasillos están llenos de viajeros, así que tengo que abrirme paso sin poder evitar algún choque o roce, lo que, sumando a la tensión por la duda de si llegaré o no, me va estropeando el humor. Llego al andén y descubro que al próximo tren le faltan varios minutos para aparecer, así que empiezo a echar humo por las orejas.

  

Y no digamos si se da la combinación: pierdo el tren que está a punto de cerrar sus puertas, por no tener el espacio necesario para bajar a toda velocidad. Cuando ya he acumulado un retraso en el metro, el recorrido que resta a pie desde la parada hasta el destino, lo tendré que hacer a toda velocidad y seguramente llegue al sitio resoplando y sudando. Una persona que viaje con tiempo de sobra no se va a encontrar con ninguno de estos impedimentos y nada le amargará el viaje.

Casi parece que me estoy psicoanalizando cuando encuentro una razón ulterior para esos enojos. Pero es cierto que aquellas cosas que me enfadan del metro en realidad no son defectos del medio de transporte subterráneo en sí, sino consecuencias de salir con el tiempo demasiado justo. Me di cuenta el otro día de que no me ocurriría si me tomase mi tiempo y tratase de moverme a otro ritmo.

 

Me he propuesto tomarme los viajes con más calma y salir con una antelación prudente, aquella que me permita llegar a tiempo incluso si pierdo los trenes tanto de inicio como del transbordo y si mi ritmo por las escaleras se ve ralentizado por la afluencia de viajeros.

 

La espera ya no es un tiempo perdido

Esa antelación, que me suele hacer pensar que estoy perdiendo el tiempo si llego a mi destino antes de lo necesario, puede venir bien para charlar con otras personas que también hayan llegado antes o para prepararme y asentarme con calma en lo que vaya a hacer. No hay por qué considerar que aguardar es perder el tiempo.

De la misma forma, suelo pensar que las esperas en las estaciones de metro o paradas de autobús son una pérdida de tiempo. Otro de mis propósitos es no olvidarme de llevar algo para hacer durante el viaje, como lectura o un dispositivo electrónico con el que trabajar. De esa forma, no desperdiciaré el tiempo, sino que le sacaré partido. Incluso, si lo único que hago es entretenerme con un juego o enviando mensajes, al no aburrirme, los minutos de espera pasarán en un instante y ni me habré dado cuenta de que he estado esperando.

 

Yendo con calma, incluso me paro a escuchar música en los vestíbulos donde se colocan los intérpretes, a echarles un ojo a los puestos, a adquirir una publicación para irla ojeando, a tomar un tentempié… El interior de las estaciones de metro ofrece muchas atracciones, pero todas para las personas que se mueven con tiempo.

 

No intento llegar antes de lo que puedo llegar

Muchas veces nuestro error parte de una buena intención. Aspiramos sinceramente a llegar mucho antes de lo que nos resulta posible. La realidad luego nos demuestra que teníamos que hacer muchas cosas antes. Ahora toca mandar SMS o WhatsApps para advertir de que no llegamos… pero no sirve de nada, si la persona con la que hemos quedado está ya de camino. Lo mejor es que calculemos con realismo porque ya nos habló Sheldon Cooper del problema inherente a la teletransportación.

 

Cuando llego tarde, por mucho que haya alguien que me espere, la perjudicada soy yo, pues soy la que se agobia y apura. Así que esos pocos minutos extra que le puedo conceder a mi desplazamiento, aunque tenga que quitarlos de otra obligación, me van a compensar. Gracias a ellos, mi trayecto va a ser más relajado, placentero y una vez llegue a mi destino, estaré de mejor humor el resto de la jornada. No hay peor forma de empezar el día que tras un mal viaje, en el sentido literal.

En Ciudadano 0,0 | El libro electrónico, mi aliado en la ciudad

Cómo aprovecho el NoLoTiro: Las mejores recetas para carnes

Tras hacer un repaso por las recetas que nos permiten aprovechar el arroz y las verduras que no hemos podido terminar después de una comida o una cena, hoy le toca el turno a las carnes. Nos las podemos llevar a casa para aprovechar en otro momento en una caja Nolotiro que nos ofrecen en los locales adheridos a esta iniciativa de Ciudadano 0,0 en una de las ciudades que visito a menudo.

Reconozco que soy muy carnívoro, sobre todo de ternera, en mil distintos cortes. He aprendido a moderarme pidiendo, sólo que a veces me pierden los entrantes, y cuando nos llega a la mesa el plato principal, suelto un resoplido y pienso, ¡esto no me lo voy a poder acabar! En el pasado me daba mucha pena dejar esa carne tan rica y jugosa en el plato, por lo que al final acababa comiendo más de lo recomendable. El resultado era que en lugar de disfrutar con la comida salía con la sensación de estar muy incómodo por haber comido demasiado.

Ahora eso ya no me pasa, y la última vez que fui a comer a un restaurante pedimos carne para dos y luego resultó que no podíamos acabar. Pedí mi caja de Nolotiro para poder aprovechar al día siguiente esta carne que no habíamos podido terminar en otras recetas. Os voy a contar algunas de mis favoritas para sacarle partido y hacer platos nuevos partiendo de la base de estos ingredientes.

Un complemento perfecto como relleno

Lógicamente depende mucho lo que podemos hacer del tipo de carne que tenemos y la cantidad que tenemos disponible. En todo caso las recetas que propongo podemos adaptarlas a todo tipo de carnes, ya sea ternera, pollo, cerdo o cordero, por citar cuatro ejemplos. A no ser que nos haya sobrado una cantidad importante, lo más lógico es que no tengamos lo suficiente como para que por sí solo vuelva a ser un plato principal.

 

Una de mis opciones favoritas son los tacos mexicanos. Podemos hacerlos con todo tipo de carnes. Tanto si lo que tenemos como materia prima es ternera como ternera o pollo, son un acierto seguro. Lo mejor es que se prestan mucho para transformar en un nuevo plato estas carnes, da un poco igual como estén cocinadas que seguro les podemos sacar buen partido para hacernos unos tacos. Una alternativa que he probado alguna vez es con la receta de las crepes, en lugar de prepararlas dulces, en este caso tenemos una alternativa salada muy apetitosa. Tampoco necesitamos gran cantidad de carne y podemos mezclar con otras que sean sólo de verduras, de pescados o ahumados, que nos dan mucho juego.

Otra alternativa es utilizar la carne que nos hemos traído a casa como relleno en empanadas, quiches u hojaldres. Más que para una empanada grande, para las pequeñas que podemos hacer de forma individual. El cordero es una carne que se adapta muy bien a este relleno, no es la más típica y por eso muchas veces nos puede sorprender, más que el pollo o la ternera.

Y por último tenemos la opción de utilizar la carne como relleno de canelones y lasañas. En el caso de los primeros lo más habitual es que esté picada, lo mejor es trocear la que tenemos disponible en pedacitos muy pequeños, tanto como nos sea posible y tengamos habilidad. Después dependerá un poco de la receta y el tipo de relleno de la misma. En el caso de las lasañas, en alguna ocasión he aprovechado la ternera como relleno, cortada muy fina, como si fuera fiambre y distribuida entre las capas de pasta. El resultado lo cierto es que es muy sabroso. Esta receta también tiene la variante griega, mi favorita, donde cocinamos mousaka, que rellenamos con estas carnes.

Y algo más que carne fría en bocadillos o croquetas

 

Pero a veces simplemente no nos apetece cocinar, o no tenemos suficiente cantidad para preparar alguno de estos platos. La alternativa más sencilla podría ser utilizar la carne fría como ingrediente de bocadillos, como he comentado antes, cortada muy fina a modo de fiambre. Esto funciona muy bien cuando tenemos lomo de cerdo que hemos preparado a la sal, o con vacío de ternera o roast beef.

También si tenemos poca cantidad y la carne no está excesivamente hecha, si somos de los que nos gusta muy hecha quizás queda algo seca, tenemos la posibilidad de utilizarla como ingrediente para tener una pizza casera. Pollo y ternera son mis carnes favoritas en estos casos. Una carne sabrosa de ternera, buey, roast beef, solomillo le dará un toque totalmente distinto a lo que estamos acostumbrados. Pequeños trozos que vayan soltando su jugo y dando un poco de sabor a la pizza. Podemos utilizar cualquier receta que tengamos a mano de pizza con carne y adaptarla a nuestros ingredientes.

Por último tenemos la posibilidad de apostar por la cocina en miniatura y realizar unos entrantes para la comida o una cena a base de tapas. Esta es una opción perfecta, para aprovechar cualquier tipo de carne. La imaginación en este caso no tiene límites, desde un montadito de solomillo ibérico a huevos fritos de codorniz con chistorra, hasta solomillo de cerdo con crocante de alioli de sobrasada, aprovechando algunos restos que tenía por casa. Como habéis podido comprobar, las posibilidades que tenemos son inmensas para reinventar un plato con aquello que no hemos podido acabar en su momento.

En Ciudadano 0,0 | Cómo aprovecho el Nolotiro: Las mejores recetas con verduras
En Ciudadano 0,0 | La mejor receta de pizza italiana de embutidos casera

Imagen | jlastras | jeffreyw | thebittenword.com | Chad and Steph

Dime cómo es tu ciudad y te diré qué bicicleta necesitas

Aunque en un principio pienso que cualquier bicicleta te puede servir para desplazarte sea cual sea la ciudad, es cierto que siempre podemos afinar un poco y elegir una bicicleta acorde a las características de nuestra ciudad.

No es lo mismo una ciudad con cuestas que una llana, al igual que hay mucha diferencia entre elegir una bici que se va a desplazar por carril bici y otra que se codeará con los coches por el centro de la ciudad. Hoy más que deciros qué bicicletas me gustaría tener para la ciudad, voy a hacer un análisis de qué bicicletas utilizaría según la ciudad en la que me encontrara.

Ciudades con carril bici, todo son ventajas

Si tu ciudad cuenta con carril bici estás de enhorabuena, aquí prácticamente puedes circular con cualquier bicicleta. Eso sí, para mejorar en velocidad yo elegiría una bici de perfil urbano, la típica bici holandesa, ya que cuenta con un diámetro de ruedas mayor, por tanto hay más inercia y velocidad para desplazarnos. Es algo más torpe para maniobrar, pero por carril bici no hay mucho problema.

Aquí podríamos pensar también en una bici tipo de carretera, ya que sus ruedas finas y poco peso dan mucha movilidad. Sin embargo cuenta con el inconveniente de no tener portabultos, algo que nos puede resultar de más utilidad en la ciudad y que sí tienen las bicis de perfil urbano.

Bicicletas ágiles para moverse por el centro

Cuando nos movemos por el centro de la ciudad, compartiendo calzada con los coches, se hace necesaria una bici más ágil y con menos envergadura. Las bicis plegables con menor diámetro de rueda son óptimas para estas situaciones y aunque la velocidad que podemos alcanzar con estas bicicletas es menor, la maniobrabilidad que nos ofrecen y el poder incluirlas en transporte urbano o subirlas a la oficina nos dan un extra.

Bicicletas eléctricas como opción para ciudades con cuestas

 

Aquí hablo bastante desde la experiencia y aunque mi condición física me permite subir cuestas con cierta pendiente, sé que el ir con algo de carga o tener que lidiar a diario con esto no es fácil. Sin duda las bicicletas eléctricas nos ofrecen aquí la mejor elección. Tener una ayuda al pedaleo en el momento en que la cuesta se pone difícil supone un alivio bastante grande y la solución a este tipo de ciudad.

Si no contemplas la opción de comprar una bici eléctrica, mi recomendación es que elijas una con el menor peso posible, ya que la diferencia de 3-4 kilos al subir una cuesta se nota bastante. También hay que mirar el tipo de desarrollo o “marchas” que tiene la bici, ya que por ejemplo las de paseo suelen tener un desarrollo más duro.

¿Trayectos cortos o trayectos largos?

En función del tipo de desplazamiento que hagas o si tu ciudad es más o menos grande. Soy de la opinión de que para un rato, cualquier bici es buena, pero para desplazamientos largos, hay que primar la comodidad. Si se hacen 1-2 kilómetros diarios prácticamente se hace con cualquier bici, sea de paseo, plegable o de carretera.

Yo he hecho trayectos diarios de 12-15 kilómetros y me resultaba más cómoda la bici de carretera porque estaba acostumbrado a ella. Al igual que si tu ciudad tiene muchos baches y el trayecto es largo es interesante utilizar una bicicleta de montaña con suspensión. Comodidad, es lo principal en trayectos largos.

En Ciudadano 0,0 | Infografía: ¿Qué bici elijo para moverme por la ciudad?

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La ciudad es la protagonista: Nueva York en el cine

 

Empezamos con este una serie de artículos que pretenden llenar Ciudadano 0,0 de bellas imágenes y evocadoras melodías. Estamos hablando de cine y de cómo este, en numerosas ocasiones, toma a una ciudad no solo como mero escenario, sino como protagonista. Las urbes tiñen de su espíritu a sus personajes y son las vivencias que solo pueden darse ahí lo que estructura estas narraciones.

Comenzamos con la ciudad que tal vez haya sido más veces protagonista: Nueva York. La lista podría ser de cientos de películas, pero haré una pequeña selección sin la intención de indicar que las que quedan fuera sean menos merecedoras ni mucho menos la de pretender que esté todo lo que es. Solo intento que sea todo lo que está.

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1. Manhattan

Melancólico drama romántico de 1979 que, desde su secuencia inicial –en el vídeo anterior– ya sitúa a Nueva York como marco de todas sus desdichas y alegrías. La emotividad y el humor pocas veces se han mezclado con mayor capacidad para provocar sensaciones. Para muchos, la mejor película de Woody Allen y una de las que conformaron su personaje que tantas veces ha interpretado y que ahora sigue utilizando aunque sea con rostros ajenos.

Para no dedicarle la lista entera al director, incluyo en este título, que me sirve de metonimia, el resto de las películas de Allen que cuentan con la Gran Manzana como una de sus protagonistas, con los paseos por las calles, las conversaciones en restaurantes o incluso los chistes sobre sus monumentos.

2. Cuando Harry encontró a Sally

Emulando, en cierta forma, a Allen, Rob Reiner sitúa toda su adaptación de la novela de Nora Ephron, ‘When Harry Met Sally’ (1989) en lugares emblemáticos o incluso turísticos de la metrópoli por excelencia. El museo arqueológico, Washington Square Park, Greenwich Village… con ello demuestra que con la ambientación puedes conseguir mucho de tu película.

3. Jo, qué noche

Extrañas circunstancias llevan a Griffin Dunne, el protagonista de esta divertida, aunque desesperante y crítica comedia de Martin Scorsese a uno de los peores barrios de Nueva York en el Soho en ‘After Hours’ (1985). De Martin Scorsese también podríamos haber escogido ‘Malas calles’ (‘Mean Streets’, 1973) ‘Taxi Driver’ (1976) o ‘New York, New York’ (1977) y no es que me haya quedado con la mejor de las que este cineasta situó en la gran manzana, pero había que elegir y me he quedado con aquella en la que la ciudad tiene una participación más activa.

4. Encantada, la historia de Giselle

Enchanted, de Walt Disney Pictures del año 2007, dirigida por Kevin Lima, transforma Nueva York en un escenario de cuento de hadas. Amy Adams, Patrick Dempsey y James Marsden protagonizan esta divertida parodia de las figuras como las princesas y los caballeros andantes que, al mismo tiempo, también funciona como ejemplar del género, como solo pueden hacerlo las mejores parodias.

5. King Kong

¿Quién no recuerda la mítica escena del gorila gigante sobre el edificio del Empire State? Esta imagen, que ya se ha convertido en un icono y que decora muebles y paredes, surge de esta versión de 1933 que dirigieron Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, aunque no aparezcan en créditos. Casi igual de mítica es la visión de John Guillermin (1976), en la que Jessica Lange hace el papel de Fay Wray.

6. Desayuno con diamantes

Blake Edwards adapta, en 1961, la obra teatral de Truman Capote ‘Breakfast at Tiffany’s’ dando como resultado una deliciosa tragicomedia con dos personajes que han creado historia: Holly Golightly, interpretada por Audrey Hepburn con una magia y una dulzura increíbles, y Paul Varjak, encarnado por un joven George Peppard. Edwards, con esa maestría para rodar fiestas y reuniones sociales que confirmaría en ‘El guateque’ (1968), airea la obra con el escaparate neoyorquino de la tienda Tiffany, donde la protagonista desayuna su bollo mientras sueña con una vida mejor.

7. Un día en Nueva York

Una de las películas que recuerdo de disfrutar cuando era niña. Stanley Donen y el protagonista, Gene Kelly, dirigen este musical de 1949, cuyo título original es ‘On the Town’ (en la ciudad) y que está repleto de alegría de vivir y de ganas de disfrutar. La visión que da de Nueva York, entre turística y celebratoria, empezaba a vendernos la idea soñada de Nueva York que nos ha transmitido el cine, a pesar de estar compuesta casi siempre con back projections.

8. Dos días en Nueva York

Julie Delpy conquistó a toda una generación, junto con Ethan Hawke, con Antes de amanecer. Desde hace unos años, esta actriz se ha pasado al otro lado de la cámara.  En 2007 nos trajo ‘Dos días en París’, protagonizada y dirigida por ella y ahora trae la continuación, 2 Days in New York. Ya que en aquella, a cuya rueda de prensa pude asistir y conocer el carisma de Delpy, ya emulaba en cierto modo a Woody Allen, era lógico que se llevase la fórmula a la ciudad de los rascacielos. No, la siguiente no va a ser “tres días en Nueva York”.

9. Wall Street

No podemos olvidar que además de los lugares románticos o espectaculares, Nueva York también contiene Wall Street y muchos de los aspectos del mercado de valores son los que se asocian a la gran manzana, como la actividad frenética, la posibilidad de vender o comprar cualquier cosa, el estrés… El retrato de Oliver Stone (1987), que protagonizan Martin y Charlie Sheen, es certero precisamente por ser tan poco indulgente.

 10. La última noche

Spike Lee podría haber entrado en la lista con varios de sus títulos como, por ejemplo, Haz lo que debas (Do the Right Thing). 25th Hour, protagonizada por Edward Norton, supone un cambio de registro para este director. Basado en la novela del David Benioff, el guion, escrito por el propio autor, nos habla de un traficante al que le quedan sólo 24 horas de libertad antes de ingresar en prisión.

La conclusión está clara: Nueva York tiene mil caras y miles son los films que las han reflejado: desde el ambiente romántico y cultural, que invita al paseo, ya sea por los parques como por los museos o por esas inmensas librerías, hasta la facción más política o industrial, con los muelles, Wall Street o Madison Avenue que acoge a las agencias de publicidad. Ya solo con la calle del espectáculo: Broadway, se podrían reflejar historias sin cesar. ¿Has estado alguna vez en Nueva York? ¿Y has identificado esa ciudad que se ve en las películas?

Los huertos urbanos colectivos, una alternativa real en la ciudad

Muchas veces es complicado encontrar el espacio para tener un huerto urbano en casa. Estoy pensando en estos momentos dónde podría plantar algo cuando vivía en mi apartamento de 25 metros. Allí tenía plantas colocadas en las ventanas, pero pequeñas y más decorativas que de otro tipo. Pero existen iniciativas colectivas que nos facilitan aquello que no tenemos, el terreno, a cambio de nuestro trabajo y colaboración para el cuidado del huerto. Son los huertos urbanos colectivos, una alternativa real que podemos encontrar en muchas de nuestras ciudades.

Hasta hace no mucho, en las ciudades y pueblos más pequeños no era extraño encontrar huertos que el Ayuntamiento de la localidad ponía a disposición de los vecinos para poder cultivar sus propias verduras, tener sus gallinas, etc. Conozco unas cuantas iniciativas en distintas ciudades de Madrid que utilizan este sistema. Son pequeñas parcelas, donde se van sembrando un par de surcos de cada verdura. Suficiente para varias familias a poco cuidado que se ponga. Pero en las ciudades es más complicado que a nivel institucional se creen iniciativas de este tipo.

El movimiento Incredible Edible

Pero como hemos visto con los consejos sobre huerto urbano que hemos ido dando, en la mayoría de los casos no se necesitan grandes espacios para plantar. Entonces, ¿por qué no hacerlo en nuestra ciudad aprovechando los espacios públicos? Eso es lo que han propuesto desde el movimiento Incredible Edible liderado por Pam Warhurst en la ciudad inglesa de Todmorden.

 Incredible Edible Cloughmills

Se trata de aprovechar los espacios públicos, allí donde se siembran normalmente flores o plantas decorativas para cultivar productos alimenticios. Con un lema: “Sírvete tu mismo”, y a partir de aquí toda la ciudad se siente responsable de cuidar los cultivos. Y a partir de aquí se comienza a transformar la ciudad. Se siembran productos como coles, acelgas, pepinos, pimientos y lechugas. En las aceras árboles frutales; en las escuelas, huertos.

Es un proyecto que nace desde la gente, de abajo a arriba por lo tanto el respeto hacia los contenedores para plantar, la responsabilidad para el cuidado de los cultivos o la sensibilización hacia el producto local y el entorno están asegurados. Se recuperan sabores y relaciones de comunidad entre los vecinos. De los puerros que cojo de tu jardín mañana te llevo unas tartaletas estupendas que he hecho gracias a estos ingredientes.

Esta iniciativa se está extendiendo por muchas otras ciudades inglesas y también ha dado el salto a Barcelona, donde ya se han puesto en marcha dos iniciativas de huerto urbano colectivo. Puedes plantar lo que quieras o ayudar a cuidar lo que ya está plantado, y cuando llegue la hora de recoger la cosecha se ponen de acuerdo los participantes para el reparto.

La experiencia en mi ciudad

En mi ciudad me he encontrado con una experiencia similar. Aprovechando un solar sin edificar, donde se ha derribado un edificio, en lugar de convertirlo en un vertedero se ha limpiado de escombros y se ha habilitado como huerto y espacio comunal. Existen distintos espacios, para que sea un huerto urbano abierto a la ciudad.

 Huerto urbano Palma de Mallorca

Es responsabilidad de todos su cuidado, y de todas las veces que he pasado por allí jamás he encontrado nadie pisando una zona de plantas, o con perros paseando por dentro de dicho parque. Las zonas de plantación están separadas por maderas de palé. También se añaden sustratos para que lo que plantemos no vaya directamente a crecer sobre zonas que son escombreras y no tienen los nutrientes adecuados para el crecimiento de las plantas.

El principal inconveniente que podemos tener en zonas de este tipo es el riego. En muchos casos no hay agua corriente. Aquí podemos solucionarlo de dos maneras, una de ellas es aprovechar el agua que recogemos en época de lluvia si montamos sistemas de aljibe y la otra es con la colaboración de todos los que cuidan las plantas que lleven el agua necesaria. Entre todos no es un trabajo demasiado exigente.

Lo mejor de todo es que se ha recuperado un espacio urbano para el uso público. Donde antes no podía entrar nadie hoy se puede pasear entre cultivos. Es una pequeño gesto que contribuye a hacer más humana la ciudad, a tener una relación un poco más amable con nuestros vecinos y conciudadanos. ¿Cómo lo veis vosotros? ¿Sería viable una iniciativa de este tipo en vuestra ciudad?

En Ciudadano 0,0 | La red te ayuda a montar tu huerto urbano
Imagen | Incredible Edible Cloughmills

Patinando por la ciudad, de los 70 al patinaje del futuro

Uno de los recuerdos más gratos de mi infancia y adolescencia es el de patinar junto a mis hermanos en el Paseo de Coches del Parque del Retiro. No estos impresionantes patines de ruedas en línea con sus descomunales botas y toda la equipación, empezando por el casco y terminando por los protectores para las manos, sino con esos patines de metal con sus tiras de cuero (las mías eran blancas), de los que llegamos a ser auténticos virtuosos de la época y es que también Yo fui a E.G.B.

Naturalmente, les pedimos a los Reyes Magos un monopatín, que también usábamos sin protecciones ni casco, lo que terminó en brechas en diferentes partes, pero a lo que iba, hoy en día ya no es un lujo tener unos buenos patines, las grandes superficies tienen todos los modelos y precios imaginables. La oferta es amplia y variada: patinetes de tres ruedas, de dos ruedas para adultos, monopatines, waveboard, y finalmente patines.

Primer paso: el patinete

Como Ciudadana 0,0 y madre responsable, yo voy a buscar a mis hijos andando al cole, son veinte minutos a buen paso, que se convierten en más de media hora de regreso. Pero igualmente hay muchos Ciudadanos 0,0 que a diario caminan largas distancias y que muchas veces acaban agotados.

Con el cansancio acumulado de todo el día es una buena idea regresar a casa sobre ruedas, siempre que el clima lo permita claro. Y con esta idea, entramos en el Mundo del patinaje.

No era opción utilizar el coche para una distancia tan corta: Aparcamientos en tercera fila, atascos interminables etc, por lo que que el primer sábado que pudimos, fuimos a una gran superficie donde pudieron probar todos los cacharros imaginables. En las zonas residenciales, como la nuestra, ir sobre ruedas es una opción perfecta para las grandes avenidas, también lo recomiendan en Valdebebas, pero el centro de grandes ciudades como París, Londres o Nueva York está lleno de usuarios sobre ruedas.

Y lo que más me gustó es que los deportes sobre ruedas han dado un profundo cambio desde los patines de metal. ¿Crees que los patinetes son sólo infantiles? Te das cuenta de que no, cuando compruebas la comodidad de un patinete para adultos: pesan muy poco, son perfectos para salvar distancias, moverse entre la gente, además haces ejercicio y quemas calorías y apenas ocupan lugar. Utilizando el patinete tonificarás los músculos y ayuda a aliviar los dolores de espalda ocasionados por el sedentarismo, al menos yo que me paso la vida frente a un ordenador, agradezco mucho la libertad y la diversión de montar en patinete. Con el ejercicio regular de los músculos de la espalda ese dolor del que todos nos quejamos y las molestias en el cuello tienden a desaparecer.

Aparte de tener un mantenimiento mínimo. Si os interesa podéis entrar en Kotska y ver las ventajas, como por ejemplo poder subirlo al metro o al autobús, si empieza a llover y soportan hasta 100kg de peso.

Incluso hay algunos patinetes para mamás que se ponen en forma y se pueden poner una cesta para la compra diaria…¡se acabó acarrear la bolsa!. Otra web que os mostrará un montón de modelos con sus características determinadas es Patinetes para todos.

Segundo paso: Patines en linea

 

Como es natural en cuanto se coge seguridad con los patinetes (es impresionante cómo grandes y chicos consiguen en poco tiempo estabilizarse y no perder el equilibrio), el siguiente paso son los patines en línea.

Patinar requiere fuerza, habilidad y resistencia, es fundamental la acción de los músculos y las articulaciones para hacer los movimientos y exige ritmos constantes de oxígeno, es entretenido y relajado, como una buena caminata.

Las mañanas de los domingos nos acercábamos hasta El Retiro, donde en el mismo Paseo de Coches donde yo aprendí a patinar, hay clases para todas las edades, por ejemplo, Sobre 8 ruedas o Roller Madrid.

En otros municipios, la práctica del patinaje, está igualmente extendida, por ejemplo el Club Patinadores de Sevilla, lleva activo desde 1991 o el propio Ayuntamiento de Zaragoza, que tiene una asociación, Patinar-Zaragoza, con multitud de actividades, rutas y excursiones.  Lanzapatín, en Lanzarote o el conocido Vipic Club en la Ciudad Condal, o Gandía Patina.

Tercer paso: Monopatín y waveboard

 

¿Qué es un wave?

El waveboard es un monopatin de nueva generación, mucho más difícil de dominar (o al menos desde mi visión del monopatín clásico me lo parece). Lo llaman street surfing , y consiste en un patinete de dos ruedas con una parte flexible en el centro, si entre vosotros hay algún usuario del mismo que me perdone por la simplista descripción, me quedé en la “antigüedad”.

Hay auténticos virtuosos en los skateparks de toda España, como podéis observar en las fotos de Street Surfing Valladolid que me he permitido adjuntar, con trucos, piruetas y demás.

 

Aunque por supuesto para nostálgicos, y no tanto, siempre nos quedará el monopatín de toda la vida.

¿Te animas a practicar otros deportes urbanos con ruedas?

Imágenes | Pirómano teatro , terra