Mi vida como urbanita

  • Cuerpo
cat-icon-on-post

La definición de diccionario de urbanita es la de una “persona que vive acomodada a los usos y costumbres de la ciudad.” Lo bueno que tiene el término urbanita es que puede incluir una descripción sin límites de amplitud y abarcar muy diferentes modos de vida. Cada uno de nosotros entenderá el concepto tal como viva la ciudad. Todas las explicaciones que se puedan al respecto dar son válidas.

A continuación, voy a tratar de apuntar lo que significa para mí ser urbanita, lo que me aporta vivir y haber crecido en una gran ciudad. Es solo una forma de verlo, como tantas otras, pero quizá os identifiquéis con alguno de los aspectos.

Ningún día tiene por qué ser igual a otro

Comentaba en algún otro lugar de este blog que hace varios años, en mi etapa universitaria, me encontré ante una sensación de vacío tras la vuelta de una estancia estudiantil estival. Más que el viaje en sí, lo que iba a echar de menos a mi regreso sería la actividad. Cuando estamos de viaje, aprovechamos los días al máximo para visitarlo todo. Así que no queda tiempo para el aburrimiento, no hay lugar para las repeticiones, no caben la rutina ni la desidia.

Llegué a la conclusión o quizá a la decisión de que todo eso podría continuar igual en mi ciudad de residencia. Y me propuse que así fuese: todas las tardes, buscaría una actividad cultural o de ocio, ya fuese para aprender algo o simplemente para distraerme y airearme.

Una gran localidad te ofrece decenas de eventos a los que acudir cada día: obras de teatro y conciertos de todo tipo de música, cine, varias presentaciones de libros, cursos, conferencias, alguna inauguración de una exposición artística, quién sabe si la actuación de algún cómico… todo eso en una única tarde… habrá que elegir.

Mi afición favorita es el cine y donde más me gusta verlo es en salas. Gracias a vivir en una gran ciudad, no solo sé que cualquier película que se estrene llegará a alguno de los cines, además podré verla en versión original. Y si ya me he consumido todos los estrenos apetecibles, tengo a mi alcance especiales, ciclos, reposiciones, etc… para ver cine de cualquier época en pantalla grande.

 Puerta del Sol Madrid

Soledad o compañía, la elección es nuestra

Una de las ventajas que siempre se han proclamado sobre las ciudades de gran tamaño es el anonimato y la independencia. Muchas veces, puedes hacer algo o acudir a algún lugar sin que necesariamente tenga que enterarse nadie. Es decir, la soledad, en la ciudad, la elegimos.

Me ha ocurrido alguna vez encontrarme sin amistades con las que salir a pasar un rato. La gran ciudad me ha ofrecido compañía. Por ejemplo, acudiendo a una de estas actividades que decía que se pueden encontrar por docenas cada tarde, conocí a algunas personas que luego me llevaron a conocer a otras… no fue un cambio de vida, pero sí un despegue a partir del cual rehíce mi círculo de amistades con mejores resultados. Pocas veces he agradecido más vivir en una gran ciudad que cuando he necesitado que esta me arrope.

La ciudad me ha hecho ser lo que soy

El crecer o pasar muchos años en una ciudad te moldea. A mí me ha convertido en lo que soy en muchos aspectos. Pero, al mismo tiempo, la ciudad también admite que seas como quieras ser. Entre una población de millones de personas, cualquiera puede ser uno mismo, sin necesidad de ocultarse, sin miedo a ser juzgado. La gran urbe ofrece diversidad y también la acoge, todo el mundo es bienvenido.

Con la edad, he aprendido a disfrutar de salir al campo y de pasar el verano en la costa. Pero, por mucho que el relax y la diversión que ofrecen esos dos ambientes me hagan pensar, mientras estoy allí, que me harían feliz a lo largo de todo el año, no sería capaz de imaginarme la vida sin lo que la ciudad pone a mi alcance, ¿y vosotros?

Foto Puerta del Sol | Multisanti

compartir en redes
  • Javier

    Me ha encantado tu artículo, felicidades.
    Un urbanita desde Alcala de Henares.

    • Beatriz Maldivia

      Muchas gracias.

      • inma rubio

        La verdad,es una locura vivir en la ciudad pero tambien se echa de menos su bulicio cuando estas fuera de ellla,somos urbanitas de pura cepa … que le vamos hacer….saludos.

        • Beatriz Maldivia

          Sí, se acaba echando de menos. Cuando estoy en una ciudad, necesito salir al campo muy a menudo, como mínimo los fines de semana. Ir en mi bici por carriles rodeados de naturaleza tamibén me ayuda mucho. Y cuando estoy en algún sitio que me encanta, no me apetece ni volver. Pero sé si que si pasase mucho tiempo en esos sitios pequeños, acabaría echando de menos mi gran ciudad. Gracias por tu comentario.

te recomendamos