Cómo ahorro en transporte: mi mente en “eco mode”

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En el tiempo que lleva funcionando el blog Vive 0,0, ya hemos publicado varias entradas en las que hablamos de transporte ecológico y económico y de alcanzar una movilidad sostenible. A los urbanitas nos hace sentirnos a gusto con nosotros mismos saber que consumimos y contaminamos poco.

En el caso de la energía, la abreviatura “eco” vale tanto para el ahorro, como para el respeto al medio ambiente. Al igual que hay coches que incorporan un “Eco Mode”, a mí me gusta aplicarme también ese chip mental y estar siempre en modalidad ecológica/económica.

No solo lo va a agradecer el planeta, sino también mi bolsillo. Con lo que ahorre, disfrutaré de lo que me ofrece la ciudad: puedo salir a tomar algo, de forma responsable, o acudir a algún espectáculo cultural. Además, junto con vosotros, he descubierto que hay formas más agradables de moverme.

A pie o en bicicleta

Utilizar nuestras propias piernas como motor es la alternativa más ecológica y económica. Y, personalmente, para mí, la más agradable.

Está claro que lo único auténticamente gratuito es caminar a todas partes, incluido nuestro lugar de trabajo o de estudios. El coste monetario es cero y, si consideramos que sí tiene un gasto en cuanto a tiempo, veremos que la diferencia no es tan grande o que puede ser hasta menor: desde hace tiempo, voy al trabajo a pie y creo que tardo menos que si fuese en coche y tuviese que aparcar, incluso aunque dispusiese de plaza reservada.

El costo de la bicicleta podemos decir que está amortizado en cuanto lo comparemos con unos cuantos abonos transporte o unos litros de gasolina que nos supone ir al trabajo en bici todos los días. Pero es que incluso sin llegar a eso, yo diría que, con lo que me he ahorrado en gimnasios, ya la tengo pagada. A partir de ahí, consumo diario no tiene, ya que no requiere otro combustible que nuestra energía y esta se recarga cuanto más se usa. Si acaso, un mantenimiento anual no muy elevado. Por otra parte, si en nuestra ciudad hay bicicletas municipales, no tendremos ni que pensar en el gasto de comprárnosla.

El Curredor quien, a mediados de 2011, decidió ir al curro corriendo, nos pone en cifras lo que se puede llegar a ahorrar con estas dos modalidades. Y nos asegura que su vida ha cambiado para mejor. Me lo creo totalmente, la mía ha cambiado desde que monto en bicicleta.

En transporte público

En las grandes ciudades, las distancias también son cada vez más extensas, por lo que quizá nuestras piernas no sean suficientes. La mejor alternativa, en casos así, es que echemos mano del transporte público. Quizá en comparación con la gasolina o gasoil que nos supone ir en coche no haya una enorme diferencia: dependerá de los precios del billete y del abono en cada cuidad, así como de los kilómetros que tengamos que recorrer.

Lo que está claro que ahorraremos tiempo, ya que podemos dedicar los trayectos a leer, a avanzar el trabajo que nos habíamos llevado el día anterior a casa o a responder a los correos electrónicos. Vamos pensando en lo nuestro, en lugar de enfadados por los atascos, así que supone un ahorro en malos humos en todos los sentidos, porque, además, no contaminamos. En mi caso, el coche híbrido lo tengo para salir de mi ciudad, pero dentro de ella, siempre que la distancia es larga para caminar, voy en metro y autobús.

Habíamos hablado incluso de combinar el transporte público con la bicicleta, por ejemplo, cuando nos toca acercarnos en cercanías, pero aún nos queda un buen trecho que podríamos hacer en autobús. Para ese último tramo, llegaremos antes en bici, sin depender de la frecuencia de llegada del bus.

Vehículos ecológicos y otras alternativas para ir en coche

En el blog hemos hablado de coches híbridos y eléctricos que, para circular por ciudad, son equivalentes, pues los híbridos solo pasarán al motor de gasolina o gasóleo a partir de los 50 km/h. También os hemos sugerido desplazaros en Segway o en moto eléctrica. Si bien todos ellos suponen una mayor inversión en la compra inicial, a partir de ahí todo son ahorros, no solo en combustible, sino también en aparcamiento pues, por ejemplo, los coches eléctricos están exentos de la ORA.

Además de contar con esta opción más barata y ecológica, podemos ahorrar en gasolina y en emisiones si compartimos el coche con vecinos y compañeros de trabajo, lo que se llama carpooling, o si empleamos vehículos solo para los recorridos imprescindibles, el carsharing. Alquilar un coche en lugar de poseerlo, nos saldrá rentable si hacemos menos de 12.000 km. anuales.

¿Cuánto nos cuesta ir al trabajo en coche?

Según la DGT, un automóvil particular, sumando combustible, seguros, precio de inversión inicial, impuestos y averías, supone un gasto medio –tirando por lo bajo– de 0’3 € por kilómetro. Haced el cálculo dependiendo de la distancia a la que tenéis el trabajo, vuestra escuela o facultad o la guardería o colegio de los niños. Con el carpooling, lo podemos dividir entre dos, tres, cuatro o incluso cinco, además de ir acompañados y pasar un rato más entretenido.

Por supuesto, también depende de nuestra conducción y del coche que nos compremos pues, incluso aunque no se trate de híbridos o eléctricos, los hay que consumen más que otros, como los 4×4 que están tan de moda ahora entre la gente con familia. Una conducción eficiente puede ahorrar más de 600€ al año. Ir a 100 Km/h., en lugar de a 120, supondrá ahorrar un 14% en combustible. Usar siempre una marcha larga puede ahorrar un 15%. Apagar el motor en paradas de más de un minuto, nos ahorrará unos 150€ al año, además de colaborar con el medio ambiente.

Elegir la gasolinera más barata –o aquellas marcas que nos dan puntos para viajar o conseguir regalos, que son las que busco siempre– supone un pequeño ahorro, pero no desdeñable. Cambiar de compañía aseguradora, ahora que todas luchan por hacer nuevos contratos, puede suponer un ahorro de hasta el 50%. No cometer infracciones debería ser nuestra costumbre por prudencia, pero ahora pondremos mayor cuidado para evitar las multas. Sortear los peajes no siempre supondrá un ahorro, veamos antes lo que vamos a gastar extra en combustible, neumáticos y riesgo, por la ruta gratuita.

Ya lo veis: las formas de ahorrar en transporte diario en ciudad son numerosas, desde utilizar el coche con más cabeza a dejárnoslo aparcado y desplazarnos en transporte público, bici o a pie. Si nos proponemos recortar gastos en algunas cuestiones del día a día, con respecto al transporte lo haremos sin sufrimientos ni privaciones, sino llegando a disfrutar más de nuestra ciudad y a sentirnos más en forma, más despiertos y más responsables.

Comentarios

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10 thoughts on “Cómo ahorro en transporte: mi mente en “eco mode””

    1. Esa es la idea que tenemos en este blog: que lo que para nosotros es un bienestar personal se traduzca en un bien común para el resto de los ciudadanos y, por extensión, para la tierra. Si conseguimos las tres condiciones, será perfecto.

  1. ya llevo mas de 7 años yendo al trabajo en bicicleta (aqui en España, en Uruguay lo hacia, pero a ritmo de entrenamiento), al principio solo los dias buenos y luego de comprarme (poco a poco) ropa con tejido impermeable y transpirable (para no citar marcas), hoy por hoy, voy todos los dias, ahorrandome 30 minutos por trayecto y 2,48 euros al dia (con respecto al bus, que es la siguiente opcion mas economica y ecologica) y sin los problemas de aparcamiento que ocasiona el coche, ademas de mantenerme (aunque sea un poco) en una forma fisica aceptable (la mayoria de la gente se asombra al enterarse que tengo 43 años)

    1. Para mí, para ir al trabajo el problema mayor que se me plantea es el de la ropa. En verano se suda mucho y yo no podría empezar la jornada sin ducharme. En invierno puedes no sudar, pero trabajar con la ropa de la bici… ¿tú cómo lo haces? ¿Te cambias allí o en tu trabajo te permiten el atuendo informal? Muchas gracias por tu comentario.

  2. Llevo algo más de tres años utilizando la bicicleta diariamente para mis desplazamientos por la ciudad, y os animo a tod@s a “descubrir” las ventajas que esto tiene. Para aquellos que aún no os hayais decidido, por citar varios de los pros que yo veo, os diría la economía, la ecología, el ejercicio, y la disponibilidad que teneis para desplazaros sin tener que hacer filas, trasbordos o esperas. Puede que haya voces en contra, pero os diré que en mi triple faceta de peatón-ciclista y conductor de coche, el medio no es el peligro sino la persona.

  3. Genial, la pena que solo sirve para ciudades, los que vivimos-trabajamos en pueblos y la distancia-transporte publico es algo inimaginable, nos vemos atados al vehiculo privado, ya me gustaria a mi ya no pensar en realizar los 25km diarios en bicicleta, si no tan solo poder disponer de una infraestructura de transporte publico, que me permitiera llegar a mi hora. Por lo menos procuro no pasar de 100km

    1. Es cierto, Carlos, que este blog está enfocado a personas que viven en grandes ciudades. No solo porque se llame Ciudadano 0,0, sino porque es la idea de concepción, está un poco dirigido a lo que se podrían llamar urbanitas. Hay muchas cosas de las que hablamos que son equivalentes en los pueblos o localidades pequeñas, pero muchas veces, como cuando hablamos de transporte público, está claro que nos dirigimos a quien vive en ciudad. ¿25 km. cada trayecto o ida y vuelta? Si son de ida y tienes que hacer otros tantos de vuelta, sí me parecen muchos para hacerlos en bici. Pero si hablamos de un total, me parece acometible (quizá poco a poco). Lo que sí podríais aplicar en ese pueblo de las opciones que damos aquí es la del carsharing. Si tienes compañeros de curro que viven en la misma localidad que tú, podéis coger el coche cada día uno y ahorraros gasolina. Pero si eres el único en esa situación o con ese horario, entonces es cierto que no te queda otra. Muchas gracias por tu comentario. Un saludo.

  4. La bicicleta eléctrica es el medio de transporte ideal para la ciudad, no sudas, no gastas combustible, no pagas seguro ni impuestos, para mi lo mejor desde que la tengo.

    1. Pues sí, seguro que es una buena idea. Para quienes hagan distancias que en bici normal sean demasiado cansadas o con muchas cuestas hacia arriba, me parece lo mejor.

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