Cómo aprovecho el Nolotiro: Las mejores recetas con verduras

María nos explicó hace unos días cómo aprovechaba el arroz que le había quedado de una cena, en la que sobró comida que se llevó a casa en una de las cajitas Nolotiro. Con estas cajas algunos restaurantes adheridos ofrecen la posibilidad a los Ciudadanos 0,0 de disfrutar de la comida que ya hemos pagado, pero que no hemos podido terminar en ese momento. Así evitamos que termine en la basura y podemos utilizarla para complementar otras recetas o simplemente salvar la cena del día siguiente.

A mí me encantan las verduras, por lo que tanto cuando salimos en grupo, como cuando preparo alguna cena en casa, suelo darles un protagonismo proporcional a mi gusto y el número de comensales, sin tener muchas veces en cuenta que no a todo el mundo le chiflan los vegetales tanto como a mí.

Resultado: Al final siempre queda en la mesa medio plato de setas, espárragos, hortalizas a la brasa o espinacas salteadas (por nombrar algunos ejemplos) que decidimos de forma unánime que me lleve yo a casa porque soy la que mejor los va a aprovechar.

 Empanadillas

Un toque oriental siempre funciona

Hay algunos ingredientes básicos que combinan bien con cualquier tipo de verdura y con los que además se consigue un plato completo y delicioso.

Me gusta mucho la comida china y japonesa, así que cualquier excusa es buena para hervir unos noodles o unos fideos de arroz y mezclarlos con las verduras de la caja Nolotiro que me he llevado a casa del restaurante, especialmente si incluyen setas. Cocinarlas al wok y añadirles un toque final de jengibre y salsa de soja les da un sabor más exótico, que también consigo cuando en lugar de fideos las mezclo con arroz.

Un buen ejemplo son las recetas de wok de verduras y fideos japoneses de El Blog Alternativo, el Arroz chino especial del Cocinero Aficionado o la de noodles agridulces con gambas y verduras de la Tasca de Anita.

Aunque siguiendo con la cocina oriental, una manera muy sencilla también de aprovechar los vegetales (o prácticamente cualquier alimento que nos sobre) es preparar empanadillas, como las chinas fritas de Recetas y Vinos o las empanadillas al vapor que propone Aikoneko desde su blog.

El cuscús al estilo árabe, como el de la Web de Fran, también casa muy bien mezclado con las verduras, siempre teniendo en cuenta que todas estas recetas cuando los vegetales ya están cocinados se hacen mucho más rápido y el resultado es prácticamente igual de rico que cuando empezamos de cero.

 Pisto con arroz y huevo

Mezclar y disfrutar, todo es empezar

Por otra parte, lo bueno de tener una caja Nolotiro con verduritas para aprovechar es que con cualquier ingrediente de los que no faltan en la cocina y un poquito de imaginación consigo un plato único y, aunque está mal que yo lo diga, la mayoría de las veces de los de quitarse el sombrero.

Con solo calentar la ración de pisto o de escalivada que me ha sobrado alguna vez, añadirle un poco de arroz blanco y un huevo frito… mmm ya consigo una receta de las de mojar pan, literalmente. Otra opción que transforma unas sobras de verduras en una delicatessen es preparar una buena masa de pizza casera, como la que nos proponen en Directo al Paladar, añadir tomate triturado, lo que tenga en mi caja Nolotiro, mozzarella, unas hojas de albahaca fresca, hornear y… ¡Bocatto di cardinale! Ideal para disfrutar en el sofá, viendo una película.

También me encanta rellenar crepes, como las de espárragos con queso que preparan en Arecetas, fajitas mezcladas con seitán o tofu o si la cantidad es poca alegrar una tortilla, añadiéndole también unas cuantas alcaparras y hierbas provenzales.

Aunque si hay algo que nunca falla son las croquetas ¿A quién no le gustan? las de calabacín del blog Pinchos y Canapés, se pueden adaptar también para berenjenas, borrajas, acelgas… resumiendo, podemos hacer croquetas con todo. Yo prefiero preparar la bechamel con leche de avena como hacen en La Cocina Verde y aprovechar ese día para hacer suficientes para congelar y compartir. Como dice el refrán, lo bien repartido sabe mejor… y si está bien aprovechado ¡Todavía más!

¿Cuales son tus recetas favoritas de verduras? ¿Nos las cuentas?

En Ciudadano 0,0 | Nolotiro: Me llevo la comida a casa
Fotos | Vegan Feast Catering | avlxyz | xurde

¡Todo tiene solución! Primeros errores en mi huerto urbano

No sé si os pasa a vosotros, pero desde luego, yo no fui hortelana urbanita con éxito a la primera. Es un trabajo laborioso el llegar a dominar un huerto, aunque sea pequeño.

Tengo que reconocer, que al principio no me daba mucha maña y en un par de ocasiones casi lo dejo por imposible, pero la tenacidad y la paciencia son virtudes de Ciudadano 0,0, que necesitan el tiempo, como los buenos vinos.

Errores comunes y premisas falsas

Durante la primera intentona de mi huerto urbano, cavé como para encontrar el centro de la Tierra, bueno pues es innecesario. Pronto comprendí que era suficiente que las raíces estuvieran cubiertas y unos pocos centímetros más, y doy fe que hacer una montaña de tierra para que la raíz esté bien tapadita, tampoco vale para nada.

Que el drenaje es fundamental, me lo contaron hasta la saciedad en el vivero donde compré mis primeros útiles. De nada sirve sembrar en zonas que tienen un drenaje pobre, a mí me llevó por el camino de la amargura, hasta que hice los agujeritos pertinentes en algunas macetas. Las mesas de cultivo compradas ya vienen preparadas.

 

Da igual el cariño con que plantes tus plantitas, si están muertas no van a dar cosechas, aunque les eches encima la tierra más nutritiva del mundo, y yo me empeñaba en seguir dándoles aliento y debería haber dicho un requiem.

No sé porqué me obcequé en que los muros eran estupendos para mantener mis plantas “a salvo” de frío y de viento. Al final descubrí que los muros sólo son buenos para que crezca la hiedra,  pegaba demasiado el huerto a un muro y protegido estaba muy protegido, pero no crecía nada. La visita de un amigo que de esto sabe un rato, me salvo la locura.

Un exceso de  fertilizante es como un exceso de perfume, atonta pero no hace efecto, al contrario, te puedes caer con todo el equipo, a mí me pasó, yo venga a “nutrir” mi huertecillo, y la plantas cayeron fulminadas…¡la peor plaga, mi exceso de celo!

¡Ah! Otra cosa fundamental, el cuidado del huerto es rutinario, no vale regar un día mucho y no volver a mirar el huerto en un mes pensando que la Madre Naturaleza siempre se abre paso, la Madre Naturaleza también se muere, si riegas mucho un día y luego te olvidas de hacerlo.

Repetiré hasta  la extenuación, que los profesionales de los viveros son grandes y sus consejos valen su peso en oro. A mí me enseñaron a leer esas etiquetas explicativas que te dicen las horas de sol, el riego, etc que antes jamás miraba. No sólo hay que elegir las plantas típicas de la zona, sino que el lugar elegido debe adecuarse a las necesidades de la planta. No se puede  sembrar una planta que necesita seis horas diarias de exposición solar en un lugar en el que apenas recibe dos.

Hortelanos en la Blogosfera que me echaron una mano

En la Blogosfera hay un montón de hortelanos, plenamente dedicados a su trabajo en el huerto que son siempre un ejemplo, como El Balcón verde, que llevan años enseñándonos su huerto urbano y además organizan actividades.

 

Si hay un huerto urbano que yo envidio, con envidia sana, es el de Picarona. Un espectacular “macetohuerto” el que nos muestra en su blog, con las tablas sobre los contenedores adecuados antes de empezar a sembrar y sobre “El síndrome del tiesto vacío”, o sea, la planificación del huerto urbano. Cuando empiezas con el huerto urbano quieres resultados a corto plazo y empiezas a plantar sin lógica y cuando llega el momento…¡no tienes sitio!

Una gran ayuda son los sabios consejos de Antonio, de El huerto de López, que aunque su huerto no es un pequeño huerto urbano sus indicaciones sobre el purín de ortigas fue una solución estupenda contra muchos de los problemas de las hortalizas.

El Aprendiz de horticultor ecológico, me ilustraba con sus pequeños fracasos y ¡lo que es la vida! me daba fuerzas para seguir con la búsqueda del tomate perfecto.

 

Depende de la zona en la que vivas, hay excelentes profesionales para consultar, por ejemplo, si vives en la zona de Castilla y León, no puedes dejar de leer el Blog El Huerto 2.0, te dará una idea precisa de qué plantar en la zona.

Aquí hay huertos de amateurs y también huertos de profesionales que, además, no son urbanos, pero a mi me ayudó comprobar que a todos nos sucedían imprevistos y muchas veces los sembrados no salen como te propones. ¡Pero no por eso vamos a tirar la toalla!

Infografía: ¿Qué bici elijo para moverme por la ciudad?

Urbana, plegable, eléctrica, híbrida… hay muchos tipos de bicicleta para moverse por la ciudad y a veces es difícil elegir, en Ciudadano 0,0 te ayudamos a decidir con esta infografía.

Pincha sobre la imagen para verla al completo.

 

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Mi vida como urbanita

La definición de diccionario de urbanita es la de una “persona que vive acomodada a los usos y costumbres de la ciudad.” Lo bueno que tiene el término urbanita es que puede incluir una descripción sin límites de amplitud y abarcar muy diferentes modos de vida. Cada uno de nosotros entenderá el concepto tal como viva la ciudad. Todas las explicaciones que se puedan al respecto dar son válidas.

A continuación, voy a tratar de apuntar lo que significa para mí ser urbanita, lo que me aporta vivir y haber crecido en una gran ciudad. Es solo una forma de verlo, como tantas otras, pero quizá os identifiquéis con alguno de los aspectos.

Ningún día tiene por qué ser igual a otro

Comentaba en algún otro lugar de este blog que hace varios años, en mi etapa universitaria, me encontré ante una sensación de vacío tras la vuelta de una estancia estudiantil estival. Más que el viaje en sí, lo que iba a echar de menos a mi regreso sería la actividad. Cuando estamos de viaje, aprovechamos los días al máximo para visitarlo todo. Así que no queda tiempo para el aburrimiento, no hay lugar para las repeticiones, no caben la rutina ni la desidia.

Llegué a la conclusión o quizá a la decisión de que todo eso podría continuar igual en mi ciudad de residencia. Y me propuse que así fuese: todas las tardes, buscaría una actividad cultural o de ocio, ya fuese para aprender algo o simplemente para distraerme y airearme.

Una gran localidad te ofrece decenas de eventos a los que acudir cada día: obras de teatro y conciertos de todo tipo de música, cine, varias presentaciones de libros, cursos, conferencias, alguna inauguración de una exposición artística, quién sabe si la actuación de algún cómico… todo eso en una única tarde… habrá que elegir.

Mi afición favorita es el cine y donde más me gusta verlo es en salas. Gracias a vivir en una gran ciudad, no solo sé que cualquier película que se estrene llegará a alguno de los cines, además podré verla en versión original. Y si ya me he consumido todos los estrenos apetecibles, tengo a mi alcance especiales, ciclos, reposiciones, etc… para ver cine de cualquier época en pantalla grande.

 Puerta del Sol Madrid

Soledad o compañía, la elección es nuestra

Una de las ventajas que siempre se han proclamado sobre las ciudades de gran tamaño es el anonimato y la independencia. Muchas veces, puedes hacer algo o acudir a algún lugar sin que necesariamente tenga que enterarse nadie. Es decir, la soledad, en la ciudad, la elegimos.

Me ha ocurrido alguna vez encontrarme sin amistades con las que salir a pasar un rato. La gran ciudad me ha ofrecido compañía. Por ejemplo, acudiendo a una de estas actividades que decía que se pueden encontrar por docenas cada tarde, conocí a algunas personas que luego me llevaron a conocer a otras… no fue un cambio de vida, pero sí un despegue a partir del cual rehíce mi círculo de amistades con mejores resultados. Pocas veces he agradecido más vivir en una gran ciudad que cuando he necesitado que esta me arrope.

La ciudad me ha hecho ser lo que soy

El crecer o pasar muchos años en una ciudad te moldea. A mí me ha convertido en lo que soy en muchos aspectos. Pero, al mismo tiempo, la ciudad también admite que seas como quieras ser. Entre una población de millones de personas, cualquiera puede ser uno mismo, sin necesidad de ocultarse, sin miedo a ser juzgado. La gran urbe ofrece diversidad y también la acoge, todo el mundo es bienvenido.

Con la edad, he aprendido a disfrutar de salir al campo y de pasar el verano en la costa. Pero, por mucho que el relax y la diversión que ofrecen esos dos ambientes me hagan pensar, mientras estoy allí, que me harían feliz a lo largo de todo el año, no sería capaz de imaginarme la vida sin lo que la ciudad pone a mi alcance, ¿y vosotros?

Foto Puerta del Sol | Multisanti

Cosas que puedo compartir con mis vecinos

 Hace poco tuve una revelación: leí que el ciudadano medio utiliza su taladro 8 minutos de media a lo largo de toda su vida. ¿Será verdad? No me extrañaría. El taladro es una de esas cosas que compramos, utilizamos dos o tres veces al año y poco más… salvo que seamos aficionados al bricolaje.

Y eso me hizo pensar sobre la cantidad de cosas que compramos a veces para no darles apenas uso, o al menos no tanto como podríamos. ¿Merece la pena gastar dinero y ocupar espacio en casa, que podríamos dedicar a otras cosas? Yo he decidido que no y he empezado a hacer algo para remediarlo.

Los vecinos están para ayudarse

Si tienes la suerte de que tus vecinos sean amigos, tienes mucho a favor. ¿Has pensado en la cantidad de cosas que puede comprar uno solo y que sirvan a ambos? Las ventajas son indudables: para quien hace la compra, la posibilidad de ahorrarse una buena parte del coste, y para quien no, ocupar menos espacio en casa y ahorrar dinero.

Algunas de las ideas que he aplicado yo mismo o algunos de mis amigos son las siguientes:

La lavadora: Está bien, esto es imposible para una familia, pero ¿para un par de vecinos que viven solos? Una buena amiga mía acababa de mudarse y no tenía este electrodoméstico, con la buena suerte de que su vecino, en la misma situación, estaba eligiendo una. Con dinero de ambos pudieron comprar una mejor (¡y más eficiente!) que comparten sin problema alguno. Poniendo apenas una lavadora a la semana, es la mejor opción.

La caja de herramientas: No se trata de ser el vecino gorrón que pide las herramientas prestadas siempre, sino de, al igual que en el caso anterior, llegar a un acuerdo. Si de vez en cuando nos gusta arreglar nuestra casa o reparar muebles, puede que tengamos algunas herramientas compradas para ello. ¿Por qué no ponernos en contacto con nuestro vecino para compartir las que ya tenemos? A lo mejor él tiene esa lijadora eléctrica que te viene tan bien pero que no vas a comprar para un solo uso, o tú le puedes prestar tu destornillador eléctrico si tiene que montar unos cuantos muebles.

Internet: Con una tecnología como el wifi y unas velocidades de vértigo como las que se ofertan hoy en día, ¿por qué no compartimos internet? Pagamos a medias la cuota del ADSL y tenemos una clave en común.

Compras conjuntas: Recuerdo que cuando era pequeño, en mi barrio mi madre se ocupaba de comprar la leche para mis vecinas. ¿Y si siguiéramos haciéndolo? Odio tener que ir al supermercado del otro extremo del barrio porque es el único en el que venden mi producto favorito, pero mi vecina sí compra allí.

También podemos suscribirnos a uno de los nuevos servicios que han surgido de fruta ecológica en los que te mandan una cesta cada quincena: compartirlo con el vecino hará que nos cueste la mitad y no desperdiciaremos comida que no nos dé tiempo a comer. De hecho, ¿por qué no montamos un huerto urbano entre todos?

 

Más allá de la conversación de ascensor

Y es que ejemplos hay miles. Solo tenemos que vencer la vergüenza de hablar con nuestros vecinos, de conocerles un poco mejor. Al fin y al cabo, son la gente que tenemos más cerca, con los que compartimos entorno y problemas, y hay muchas formas de que colaboremos para que todos vivamos mejor. Siempre me acuerdo de un amigo que me contaba que todos los domingos se encontraba en el buzón el suplemento infantil de un periódico: su vecino de arriba, un hombre mayor, se lo dejaba cuando lo compraba cada domingo.

Se trata tanto de ahorrar espacio en casa y dinero como de mejorar la relación de una forma muy fácil. Incluso si somos pocos y nos llevamos bien, la comunidad de vecinos nos puede ayudar. ¿Te imaginas tener una completísima caja de herramientas a disposición de todos los vecinos en el cuarto de contadores?

Si te interesa este tema, en inglés hay portales como Share some sugar en los que ponen en contacto a vecinos de diferentes lugares que puedan compartir cosas, según sus aficiones y necesidades.

Conocer bien a los vecinos, compartir, ahorrar dinero y espacio y sentirnos mejor es mucho más fácil. ¿Te animas? ¿tienes más ideas para estos casos?

El placer de ir a mi trabajo en bicicleta

Tengo la suerte de poder ir cada día, o casi cada día, al trabajo en bicicleta. No es un desplazamiento muy largo, de unos veinte minutos en bicicleta o unos 45 andando. En mi trabajo soy el único que utiliza este medio de trasporte, a pesar de que la mayoría vivimos a una distancia que permitiría este desplazamiento sin problemas. Puede que muchos no lo entiendan, por eso voy a intentar explicar por qué para mi es un placer ir al trabajo en bicicleta.

Un recorrido moderado y seguro

Tengo la suerte de vivir en una ciudad que dispone de carriles bici, en su mayor parte separados de la calzada, por lo que el recorrido que realizo desde mi casa a mi trabajo aprovecha en un 90% estos carriles. No siempre nos podemos ir de un punto a otro de la ciudad a través de esta red viaria para ciclistas, pero se ajusta bastante al recorrido que yo tengo que realizar.

Y lo cierto es que el carril bici es una de las cosas que más contribuyen a fomentar el uso de la bicicleta. Con el paso del tiempo he ido viendo como estos carriles, al principio extraños en la ciudad, se iban haciendo un hueco y se empezaban a poblar de ciclistas. La seguridad que ofrecen al no tener que compartir la calzada con los coches anima a mucha gente, sobre todo aquellos que están más indecisos, a realizar recorridos cortos con este medio de transporte. De todas formas no está de más saber algunos consejos para aumentar la seguridad.

Mi bicicleta era una vieja bici de carretera, que me acompaña desde hace unos 20 años, así que ya está a punto de convertirse en una clásica. Pero lo cierto es que, a pesar del cariño que la tengo, no era cómoda para utilizarse por ciudad. La posición no era del todo práctica, a lo que se une el hecho de tener que llevar un bolso y el candado para dejarla después atada. Pero también era un problema de adaptación de piezas, más que de mantenimiento, que necesitaba cambiar para mejorar la seguridad. Al ser tan vieja costaba encontrar recambios y su sustitución no salía rentable. Los frenos eran el principal inconveniente, para reaccionar de forma rápida, y el cambio de frenos, manetas y resto de elementos no me salía rentable. Por eso llegado el momento decidí cambiar y buscar una nueva.

 

Mi apuesta fue una bicicleta urbana, clásica, en lugar de una plegable quizás más de moda últimamente. Con su cesta donde poder dejar los elementos de sujeción de la misma, así como mi mochila o las cosas que necesito llevar al trabajo. Cuando llego a mi destino sólo tengo que dejarla atada sin que moleste, retiro la cesta y el sillín y me dirijo a mi puesto de trabajo. Eso sí, procuro siempre llegar con cinco minutos de margen por dos motivos: tener un pequeño colchón por si ocurre cualquier incidencia y, por otro lado, evitar el golpe de calor que siempre ocurre al dejar de pedalear, y como consecuencia dejar de recibir la brisa en la cara.

Algo más que un viaje de un punto a otro

Para mi ir en bicicleta al trabajo supone algo más que una forma de desplazarme. Me supone una relajación muy grande, tanto en la ida como en la vuelta. Cuando cojo la bicicleta y comienzo a dar las primeras pedaladas, a la vez que mis piernas van girando mi mente comienza a ordenar las ideas, de manera que al llegar a mi puesto de trabajo tengo un esquema mental bastante claro de lo que tengo pendiente.

Si en lugar de en bicicleta el desplazamiento lo realizo en coche no consigo los mismos efectos. Fundamentalmente por dos motivos, el tiempo se me acorta un poco, en coche tardo algo menos de 10 minutos y por otro necesito mucha más atención conduciendo, hasta el punto de llegar a tensionarme en algunos momentos al ser la circulación mucho más intensa. Con la bicicleta sólo tengo que estar más atento en los cruces, pero por el resto me dejo llevar.

Pero algo similar me ocurre cuando salgo del trabajo, sobre todo si no ha sido un buen día, la tensión, el mal humor, etc no son buenos compañeros para coger el coche de vuelta. Al final acabas por transmitirlo al volante. Sin embargo cuando vuelvo en bici en uno de estos días, a medida que voy dando pedales para subir a casa, se va consumiendo esta adrenalina. El resultado es que al llegar a casa, todos estos problemas se han quedado por el camino y no lo trasmitiré a mi familia.

Por eso para mi ir en bici al trabajo supone un placer. Algo que para muchos es difícil de entender, es más cómodo y más rápido ir en coche, está claro, pero para mi bienestar personal, quizás lo más cómodo es bajar al trabajo en bici y dejar el coche aparcado en el garaje.

En Ciudadano 0,0 | Lo que me hace disfrutar de la bici
Imagen | quattrostagioni | McD22 | anieto2k

Ciudades inteligentes: doy forma a mi ciudad

Imagina que diseñas una aplicación de móvil para sacar mayor partido al transporte público que tomas a diario y que tus conciudadanos comienzan a usarla. O que enviases una propuesta a tu ayuntamiento para arreglar esa calle en mal estado por la que pasas todas las mañanas y que se te prestase atención solo con un SMS. Piensa que tu perfil de FaceBook te sirviese para hacer más ligero el aburrido papeleo administrativo.

Nada de eso es ciencia ficción y, para muchos, ni siquiera pertenece a un futuro tan lejano. Las Smart Cities estarán capacitadas para incorporar las nuevas tecnologías de la comunicación, incluidos los móviles y el Internet, para mejorar su funcionamiento. La red global y la comunicación tecnológica están empezando a gestionar las ciudades con cabeza. Las ciudades inteligentes disponen de un “cerebro” que administra todos los aspectos en conjunto para evitar la duplicidad de gasto de energía y recursos y convertir en eficientes todos los procesos.

Las ciudades inteligentes incorporan cambios en los ámbitos de gobierno, servicios, edificios, movilidad, energía y medio ambiente. Las Smart Cities serán también ciudades ecológicas y todos nosotros, los Smart Citizens, conoceremos una mejora en calidad de vida en todos sus aspectos, ya que una mejor gestión permitirá un mayor disfrute de los servicios.

Ejemplos de Smart Cities

Muchas ciudades están tratando de sumarse a este desarrollo. Otras nacen directamente con la idea de ser una ciudad inteligente, como la zona industrial de Dubai, que se hace llamar “la ciudad de Internet”, o como Kochi, que se está construyendo en India para albergar empresas tecnológicas.

No existe ninguna solución universal que convierta a las ciudades en inteligentes. Hay que tener en cuenta muchos aspectos diferentes, que dependerán de las necesidades y características de cada urbe.

Por ejemplo, en España, las empresas de energía de Málaga han desempeñado un papel muy importante. En Madrid, la seguridad pública, la gestión del tráfico y una administración sostenible del agua han sido los puntos en los que se ha hecho más hincapié. Santander se ha centrado en la creación de una amplia infraestructura de comunicaciones. Esta última, junto con Barcelona y Bilbao, forma el podio de Smart Cities españolas. MESSI es quien convierte a Barcelona en una ciudad inteligente, pero no el que pensáis, sino las siglas que se han escogido para definir su estrategia: movilidad, e-administration, smartcity, sistemas e innovación.

La tecnología hace posibles las Smartcities

El pilar fundamental para convertir nuestras ciudades en inteligentes es la sabia aplicación de los avances tecnológicos. Según los estudios, con el empleo de las tecnologías de la información y la comunicación, las ciudades podrían ahorrar el 10% en el consumo de energía eléctrica, el 7% del consumo particular de agua y el 17% de emisiones de CO2 a la atmósfera con una correcta gestión del tráfico.

Las banda ancha móvil –impulsada principalmente por la popularidad de los smartphones–, el Cloud y las aplicaciones M2M o Machine to Machine (de máquina a máquina) son algunos de los avances que nos ayudan a ahorrar en el trabajo, tanto en electricidad como en papel.

En el ámbito de la sanidad, el 46,6% de los usuarios utilizamos la red para compartir experiencias relacionadas con la salud. La e-Administración continúa avanzando en cuanto a disponibilidad y grado de sofisticación de sus servicios. Además del desperdicio de papel que se evita, nos facilita a los ciudadanos la gestión, ahorrándonos los desplazamientos y dejándonos tiempo para las cuestiones importantes.

Participación ciudadana

Las empresas privadas, como proveedoras de servicios a la comunidad, serán tan responsables como los gobiernos o administraciones locales de que se consigan los objetivos de la Smart City. Las ciudades inteligentes valoran el capital social e intelectual, fomentan las ideas y crean los marcos apropiados para la innovación, además de presentar la capacidad de aplicar esas innovaciones.

En los programas de las Smart Cities en España, el ciudadano se considera un elemento clave para su desarrollo. Gracias al acceso extendido a la información y a la tecnología, seremos los habitantes de cada ciudad los que le demos forma, ya que nosotros mejor que nadie conocemos sus necesidades. Así, las ciudades no solo serán inteligentes, sino también flexibles y podrán irse ajustando según surjan nuevos retos.

El proyecto de las Smart Cities es ambicioso y, como tal, no se puede aplicar de la noche a la mañana. Las medidas se van implantando para que poco a poco comiencen a dar resultados. Podemos decir que nos encontramos en los primeros pasos y que se trata de un proceso en evolución constante que nunca se podrá dar por cerrado. Pero, cuanto más rápidamente nos sumemos a la lista de ciudades eficientes que resuelven sus propios problemas desde dentro, desde el ciudadano, más beneficios podremos obtener en todos los aspectos de nuestra vida en la ciudad.

¿Vives en una ciudad inteligente? Cuéntanos si has disfrutado ya de alguno de los avances que tu ciudad esté llevando a cabo para convertirse en Smartcity.

 

En Vive00 | La bicicleta en las smart cities

Mi casa es sostenible ¿Te cuento cómo lo conseguimos?

 

Ya sé que lo ideal es encargar el proyecto de la casa sostenible a un estudio fenomenal de arquitectos, pero mientras llega y no llega a nuestras vidas el Euromillón, hemos decidido aprovechar al máximo lo que tenemos.

Mi casa es de nueva construcción, en un barrio nuevo lo que significa que así como tiene muchas ventajas, (orientación, placas solares, acumuladores de energía, etc), también tiene muchos inconvenientes, que hemos ido solventando. Como cualquier Ciudadano 0,0 no sólo nos preocupamos por el Medio Ambiente, sino también por nuestros bolsillos. Una casa sostenible es una casa que ahorra.

Más frío dentro que fuera

 

Nos mudamos a finales de verano, así que la única medida para controlar las temperaturas fue la adquisición de unos sujetapuertas en forma de caracol, que permiten que las corrientes recorran la casa de la mañana a la noche, y sujetando las cortinas y visillos con abrazaderas, conseguimos que no se volaran por las ventanas…

Con la instalación de ventiladores en el techo solucionamos los días de calor más intenso (personalmente el aire acondicionado me sienta fatal y lo evito a toda costa).

Pero pasó el verano y llegó el otoño (como todos los años) y durante una cena, comentó un amigo: ¿Qué son esos silbidos?. Dirigimos la mirada hacia las ventanas y vimos claramente como se movían los visillos.

Las casa actuales se construyen igual que las de LEGO, es decir, las ventanas de aluminio  se encajan en la fachada, lo que significa que a veces falta un poco de cemento para que el aislamiento sea eficiente.

 

Por nuestra mente pasó ese anuncio de televisión de hace años en que los billetes se escapaban por las ranuras, así que armados con pistolas de silicona, que se pueden encontrar en cualquier ferretería o tienda de bricolaje, nos dedicamos a sellar todas las ventanas de la casa. Rematamos la faena con unos buenos burletes. ¡Fuera los silbidos!

Ya puestos, compramos un complemento llamado plinto que consiste en una tira rígida, autoadhesiva o atornillable, para la parte de abajo de la puerta del descansillo, por donde no sólo entraba frío, sino toda la porquería de un edificio recién terminado. Lo notamos en seguida al limpiar el polvo, era más ligero. En este artículo del suplemento Mujer hoy encontraréis más ideas sobre el aislamiento.

La calefacción, al ser individual salta cuando la casa está a menos de 20 grados en invierno, nosotros la tenemos a 21 grados (ya sé que la recomendación es de 20, pero soy friolera) y estamos con un buen jersey y naturalmente calzados…

El mundo se ahoga

 

No voy a repetir que el agua es un bien escaso porque es de todos conocido, pero sí la manera de ahorrar un poco tan preciado líquido. Si queréis una información precisa sobre el tema entrad en Planeta Azul, un site mejicano que os puede informar muy bien.

Elegimos las cisternas del cuarto de baño de doble descarga. Parece una tontería pero cada descarga completa son 12 litros de agua. También tenemos un atomizador en los grifos y la llave de paso no está dada a tope, sino que sólo permite el paso de cierta cantidad de agua.

Esta última medida de ahorro la tomamos hace un par de años, cuando la factura se disparaba desde que los niños, ya independientes, utilizaban todo solos, grifos abiertos mientras se lavaban los dientes o echaban el acondicionador…

Y llamadme loca, pero cada niño tiene “su” vaso de agua en la encimera de la cocina. Un niño bebe una media de dos o tres litros diarios. Se van a jugar y vuelven a la media hora, sueltan el balón y beben agua; discuten, lloran… y beben agua, se aburren un rato…y beben agua.

Eso es una media de tres vasos por niño, antes de comer, más los vasos de la comida, más un par de vasos de agua entre la comida y la merienda, más los vasos de los zumos de la merienda, más otros dos o tres vasos más entre la merienda y la cena, más los vasos de la cena… ¡Ah! y el vasito de agua de la mesilla para la noche.

La solución para este jolgorio de vasos, prácticamente limpios, que van llenando el lavavajillas, es obvia. Sólo un vaso por niño entre horas, que si me apuras también es el de la merienda.

Os puedo asegurar que funciona.

En cuanto al riego de nuestro huerto urbano, no sé si sabéis qué es un aljibe, se trata de un depósito destinado a guardar agua procedente de la lluvia. El mío no es un aljibe, propiamente dicho, no tiene canalizaciones ni nada de esto. Es un bidón que recoge el agua de la lluvia y utilizamos para regar el huerto urbano.

También aprovechamos el agua sobrante de las jarras y la de la cocción de verduras para regar las plantas de interior y nuestro huerto urbano.

 

Por otra parte, mis electrodomésticos son bastante modernos, tienen todos su etiqueta ecológica. Aún así procuramos no ponerlos hasta que no están llenos. ¡Ah! y una cosa fundamental, nunca dejamos los aparatos en “stand by” ya sé que parece una pesadez, pero no sabéis cuanto se ahorra apagando e incluso desenchufando.

Energías renovables

 

El calentador solar aprovecha la radiación solar para calentar agua. El sistema esta formado por unas placas colectoras solares instaladas en el tejado del edificio y un tanque térmico, en la terraza de la cocina. La radiación solar calienta el agua llegando al tanque térmico por tuberías internas, donde se almacena.

El movimiento del agua de la placa al tanque se produce gracias al efecto termosifón. El agua caliente es más ligera que la fría, así tiende a subir, con lo que se consigue una circulación del agua sin necesidad de bombearla.

La luz de nuestra vida

La luz que nos ilumina es otra de las cosas que ha cambiado totalmente en nuestra vida como Ciudadanos 0,0. Para empezar se acabó la compra indiscriminada de pilas para las linternas. Unas buenas linternas con su dinamo y !hala! todos a cargar las linternas a mano.

La compra de bombillas de bajo consumo es una alternativa eficiente y sus muchas ventajas las aprendimos leyendo el Blog Ecologísta, también podéis contrastar información con el post de mi compañero Fernando sobre las bombillas LED y las pilas recargables.

 

Mi basura está ordenada

Aparte de tener mi pequeño Valdemingomez bien organizado, hay algunos detalles muy tontos pero útiles, como doblar bien los bricks antes de tirarlos a la basura, aplastar las latas, convertir las cajas de cartón en paquetes planos etc.

Abultarán menos y así aprovechamos mejor las bolsas de la basura. Aparte de los correspondientes cubos de basura orgánica, envases, de papel y cartón y de vidrio, tenemos una bolsa más pequeña para el taponaje. 

En los colegios recogen tapas y tapones de los envases para sufragar una buena obra, se trata del Movimiento Taponízate. Podemos aportar nuestro granito de arena con un gesto sencillo y enseñar a los niños a ser solidarios con quienes más lo necesitan.

¿Nos cuentas tus trucos de Ciudadano 0,0 para conseguir un hogar sostenible?

Aplicaciones que me ayudan a estar en forma

Con la entrada de los smartphones en nuestras vidas las aplicaciones móviles o apps se han convertido en un modo de facilitarnos las cosas. A mi me sirven con el objetivo de estar sano y en forma, ¿cómo?, sobre todo ofreciéndome datos de mi vida deportiva y parámetros relacionados con la salud.

Es realmente amplio el campo de las aplicaciones móviles y en las tiendas seguro que encuentras la sección de “salud y forma física” o “estilos de vida”. Allí puedes obtener cientos de aplicaciones que pueden serte de utilidad para mantenerte sano y en forma. Desde aplicaciones que monitorizan tus datos a aquellas que te dan consejos o recetas saludables. Os voy a mostrar las cinco aplicaciones que más utilizo:

Aplicaciones útiles para mantenerte en forma

  • Weight Control: hace un par de años que uso esta aplicación y me es muy útil para ver cómo varía mi peso con el tiempo. Normalmente me peso una vez a la semana: los viernes nada más levantarme después de ir al baño. Con el tiempo se obtiene una gráfica muy clara de cómo varía el peso en ciertos meses y esto nos ayuda a concienciarnos para mantenerlo a raya. También tenemos la opción de marcarnos un objetivo y la línea de tendencia nos orientará de cómo se comportará nuestro peso en el futuro si seguimos con los hábitos actuales.

 

  • Movescount: esta es mi aplicación favorita para llevar un diario de entrenamiento online. Es de la marca Suunto, que sincroniza los datos de los relojes con esta web, pero no hace falta tener un pulsómetro o similar. Simplemente te haces una cuenta y cada día vas apuntando qué actividad realizas, durante cuánto tiempo, kilómetros, sensaciones, etc. Cuando acaba la semana, mes o año tienes una gráfica muy clara de tu vida deportiva que por otro lado a mi me anima a seguir superándome.
  • Gymgoal: aunque también sirve de diario de entrenamiento, yo la utilizo para diseñar las rutinas de ejercicios en el gimnasio. Tiene una guía muy amplia de ejercicios de musculación, donde al pinchar en un músculo te aparecerán los ejercicios y explicaciones de cómo realizarlos. También tiene la opción de guardar qué pesos has cogido en cada ocasión, para así poder hacer progresiones. Es una buena forma de llevar un diario de entrenamiento al gimnasio.
  • Sleep Cycle: esta es una aplicación bastante curiosa y con la que al principio era muy escéptico con su funcionamiento. Teniendo en cuenta los ciclos del sueño, la aplicación te despierta en el momento óptimo. Eso sí, tienes que darle un intervalo de tiempo para despertarte y colocar el móvil enchufado debajo de la almohada para que vea tus movimientos nocturnos. Resulta muy curioso ver cuál es nuestra actividad cuando estamos durmiendo y comprobar la calidad de nuestro descanso.

 

  • Road bike cycling: hay muchas aplicaciones tipo gps para monitorear el recorrido pero si lo tuyo es la bici no está de más tener una aplicación específica de este deporte. Yo me quedo con esta, con gran cantidad de información e integración con los mapas de google. Algo que interesa a los ciclistas es la altitud recorrida y aquí la podemos obtener. También tiene la opción de compartir tu ruta en las redes sociales

Utilizar aplicaciones para hacer deporte puede suponer un aliciente para motivarnos. El simple hecho de comprobar con datos cómo progresamos, cuántos kilómetros hacemos o como la salud va mejorando, nos supone un feedback importante y refuerza nuestro propósito.

Alternativas con mucho gusto para una dieta más sana

Como madre y Ciudadana 0,0 me preocupa la alimentación de los niños, que ya sea en casa, en el cole o de paseo, si por ellos fuera se alimentarían a base de comida rápida. El problema no es solo que esta alimentación afecta a su organismo en un momento crucial de su desarrollo, sino que adquieren unos hábitos equivocados para el resto de su vida.

Todos tenemos un amigo que en algún momento nos ha sorprendido con un “yo legumbres no como”, o que siempre se tira al filete empanado en vez de probar suculentos manjares a base de verduras frescas. Os vamos a proponer las mejores  alternativas para que niños y mayores disfruten comiendo juntos en paz y armonía buenos alimentos.

El hábito sí hace al monje, descubriendo la gastronomía española

Ya lo decía el pedagogo Horace Mann, el hábito es algo primordial, hay que acostumbrarles desde que son pequeños. Si por pereza o comodidad dejamos siempre que se salgan con la suya estaremos privando a nuestros hijos de una buena alimentación y, lo que es más importante, una buena educación alimenticia, que les sirva en un futuro para llevar una vida más sana.

Seguir la dieta mediterránea es una opción estupenda y tenemos muy a mano la gastronomía de las diferentes provincias españolas. No hace falta acudir a templos culinarios de primer orden, tengo más que comprobado que los restaurantes regionales tienen excelentes cartas y menús perfectos para niños.

Fabada, empanada o la espectacular receta de Como mandan los cánones de huevos fritos con tortos y picadillo asturiano, la tortilla de patatas o la valenciana paella de pollo, el arroz caldero murciano o los espárragos blancos de Navarra. Y muchos padres se sorprenderían de cuantos pintxos pueden degustar sus vástagos en una taberna del casco viejo de Vitoria (lo digo por experiencia).

La ensaladilla rusa, que es bastante internacional, gusta por igual a pequeños y grandes. Un buen cocido o unas patatas con costillas en invierno, por no hablar de las clásicas lentejas o un consistente pote.

Un pixín al horno, una lubina a la brasa, como nos recomiendan en Comer en La Rioja o una merluza rebozada son pescados que los niños tomarán entusiasmados por su sabor y por lo fácil que es digerirlos. Las gambas cocidas, los mejillones y las sardinas suelen desaparecer rápidamente.

Con la gran variedad de quesos y embutidos de gran calidad que gozamos en la tierra de las Denominaciones de Origen (que, como ya sabéis, no sólo son para los vinos, sino para muchos de nuestros excelentes productos) es prácticamente imposible, que no les guste ninguno, la cosa es ir probando.

Hamburguesas y pizza, no siempre son fast food

Y ¿por qué no? vamos con esas hamburguesas… ¿las habéis probado de carrillada en pan de mollete recién horneado servidas con patatas fritas caseras y ensalada de tomate?

Actualmente la mayoría de los restaurantes nos ofrecen hamburguesas caseras con mezcla de varias carnes y un sabor delicioso, acompañadas de verduras que les vuelve locos. Las pizzas de los restaurantes italianos reúnen todas las propiedades de la alimentación mediterránea. Se quedarán impresionados de lo buena que es la comida italiana. En Directo al paladar hay una receta de pizza al pesto rojo con espárragos y salami con una pinta imponente.

¿Y los postres caseros? Nutritivos, sanos y riquísimos, arroz con leche especial para niños que nos enseñan en Peque recetas, natillas o flan de huevo. Por no hablar de la bollería artesana que nada tiene que ver con la industrial y que os pedirán que hagáis juntos en casa, a mis enanos les encanta cocinar las recetas de Recetín, porque son sencillas y buenísimas. Una gran manera de pasar tiempo “de calidad” juntos.

A mis “locos bajitos” les privan estas alternativas culinarias saludables y en casa son ellos los que piden ir a comer a tal o cual restaurante. ¡Aviso a navegantes, no hay marcha atrás! Cuando un niño descubre la buena cocina, ya no hay quien se la quite.

Imágenes | Directo al paladar, Restaurante El Babero

En Vive 0,0 | Receta de pizza italiana de embutidos casera