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Bombillas LED y pilas recargables: ahorra sin notarlo

 

A estas alturas, todos sabemos lo importante que es ahorrar energía, tanto para el medio ambiente como para nosotros mismos, que lo notamos cada mes en la factura de la electricidad. Y métodos hay muchos, casi todos sencillos, pero hoy quiero hablarte de dos con los que no tendrás ni siquiera que cambiar de costumbres: las pilas recargables y las bombillas de LED.

Incorporando ambas a tu casa, te ahorrarás algunas complicaciones cotidianas y notarás cómo desaparecen algunos gastos en energía. ¿Te animas?

Ponte las pilas (recargables)

 

El mando de la tele, el ratón y teclado inalámbricos, el teléfono fijo, ¡hasta el reloj de la cocina! Si te paras a pensarlo, estamos rodeados de cosas que necesitan pilas. Y además, nunca tenemos en casa unas de recambio cuando se nos agotan, de modo que toca robárselas a otro aparato que las necesite menos o vestirnos en plena noche y bajar a la tienda de la esquina para que nuestro ratón resucite de su letargo.

¿Te has planteado cuántas pilas gastamos a lo largo del año? Pásate a las pilas recargables y te dejarás de líos, de gastos y de tener que guardar todas las consumidas para llevarlas al contenedor especial.

El proceso de cambiarte a las pilas recargables es muy sencillo. Solo necesitas un cargador y tantas pilas como consuman los aparatos de tu casa (aunque yo por experiencia te recomiendo que compres 4 más, para tener una reserva de pilas siempre cargadas cuando lo necesites). De esta manera, cada vez que se te agote la energía de unas pilas, solo tendrás que ponerlas a cargar y coger las que están listas. Más cómodo imposible, y ahorrando un buen pico cada año.

La luz de mi diodo

 

Gran parte de lo que pagamos en la factura de la luz es precisamente… la luz de nuestra casa. Y es que las bombillas antiguas, que ya han dejado de fabricarse, utilizaban la mayor parte de la electricidad que les llegaba para convertirla en calor. Ya habrás visto que hay muchas campañas para que te pases a las bombillas de bajo consumo, pero como a un Ciudadano 0,0 le gusta estar a la última, yo te recomiendo una alternativa mejor: las bombillas de LED.

Los LED (que significa Light-Emitting Diode) son unos pequeños diodos que se iluminan de forma muy potente, pero con un gasto de energía mínimo porque no emiten apenas calor (puedes tocar la bombilla encendida sin chamuscarte un dedo). Además duran muchos años: di adiós a las bombillas que se funden a los pocos meses y te dejan una parte de casa a oscuras hasta que te acuerdas de comprar una nueva, una bombilla LED te podrá acompañar a tu nueva casa en la próxima mudanza. Además, su composición no contiene mercurio, así que nos quedamos más tranquilos si se nos rompe una de ellas.

Los LED están de moda, y cada vez los puedes ver en más sitios, desde faros de coche hasta semáforos o pequeñas linternas. Y es que como requieren mucho menos mantenimiento y no consumen apenas energía, son una opción ideal para todas las situaciones donde haga falta una luz. Su pequeño tamaño hace que se puedan incorporar en cualquier modelo de bombilla, así que nadie notará en tu decoración que te has pasado a esta nueva tecnología (aunque ya te adelanto que te gustará decírselo).

Ahorrar energía (y por lo tanto dinero) en casa con estas dos tecnologías es muy fácil. Además generaremos menos resíduos y no tendremos que estar preocupándonos por comprar nuevas bombillas para sustituir a las fundidas o pilas que no hacen más que gastarse y hay que acumular en casa. ¿Te animas a cambiarte a las bombillas LED y las pilas recargables?

Imágenes | Ikea

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