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Urbanismo para peatones

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Los Ciudadanos 0,0 no renunciamos a lo que nos puede ofrecer una gran ciudad. Nos encanta el campo, al cual viajamos tan a menudo como podemos. El día a día también se puede disfrutar en un espacio compartido, comunitario, donde encontrar formas de llevar a cabo nuestras aficiones y lugares para practicar nuestras actividades: cines, restaurantes, teatros, bares, tiendas… incluso un poco de bullicio en su justa medida.

El mayor reto al que se enfrenta la arquitectura del siglo XXI puede radicar, no tanto en el diseño del edificio en sí, sino en la creación de un urbanismo que permita esa vida de ciudad y que armonice la facilidad para el movimiento de vehículos con la opción peatonal.

El espacio público peatonal como nuevo espacio natural

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El ambientalismo del siglo XXI demanda densidad, mezcla y proximidad de usos (vivienda, comercio, servicios, trabajo, ocio) para recuperar la capacidad de ser peatones. La aglomeración urbana y la vida en comunidad generan cultura, creación, avances, desarrollo… un urbanismo poco disperso es el más adecuado para cumplir esta función.

Cada vez nos apetece vivir en una ciudad más verde en todos los sentidos, preocupada por la ecología y llena de espacios verdes, lo que la hace más alegre, más convival, más O2… Crear espacios para los peatones hace que podamos vivir la ciudad de forma más humana y saludable. Cualquier espacio peatonal, aunque sea gris (aceras, plazas duras), puede considerarse ecologista, ya que favorece caminar en lugar de contaminar. El urbanita, muy a menudo, se siente peatón.

Da gusto tener todo tan a mano como para poder ir a pie. La profusión de locales comerciales en los bajos de las viviendas da colorido y definición a los barrios, a la vez que promueve el caminar como actividad. Si puedes hacer la compra sin sacar el coche, aunque algún día te resulte más cómodo lo contrario, significa que vives en un barrio con vida.

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 Arquitectura sostenible

El transporte público se convierte hoy más que nunca en la opción de futuro, tanto para evitar la contaminación de los gases y residuos, como por el coste del combustible. Un urbanismo no disperso facilita los desplazamientos en transporte público, en bicicleta o incluso a pie, lo que además resulta saludable y placentero.

Los arquitectos de las nuevas zonas han incluido iniciativas ecológicas. Las viviendas en muchas ocasiones se coronan de paneles solares y los materiales responden a las nuevas necesidades del medio ambiente. Se deja espacio para parques, áreas verdes, carriles ciclistas, se planta vegetación… Como ejemplo, tenemos los “árboles del aire”, del PAU de Vallecas.

El último paso consistirá en aplicar esas intenciones de sostenibilidad y ecología, no solo a la arquitectura, sino también al urbanismo. Esto ha de surgir de una nueva mentalidad en la que la ciudad ya no se considera un elemento antiecológico, sino que se ven los espacios urbanos peatonales, comunes y públicos, como los nuevos espacios naturales.

El cambio de paradigma ya está ocurriendo en algunos lugares del planeta donde asociaciones gubernamentales y privadas preocupadas por la ecología ya financian proyectos urbanísticos y donde, para la planificación urbanística, se empieza a pedir consejo a biólogos y ecólogos.

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2 thoughts on “Urbanismo para peatones”

  1. ¡Me ha encantado! Algunos amigos siempre me decían que había que hacer ciudades-jardín en las afueras, que eso era más ecológico que la congestionada Gran Vía. Y yo siempre es respondía que ese tipo de urbanismo te obliga a coger el coche para TODO. Ya era hora de escuchar voces que dijesen que el concentrar las cosas en la ciudad tradicional, fomentando el ser peatón es, pese a que se vean menos árboles que en las urbanizaciones, mucho más ecológico.

    Mil gracias por el artículo, en serio.

    1. Exacto, Juan: es una paradoja como tantas otras. Mucha gente, huyendo de lo gris y contaminado y buscando verde y naturaleza, se ha ido a las afueras y eso ha dado como resultado un urbanismo que depende mucho más del coche. Por eso podemos considerar muy ecológico vivir en un lugar céntrico, donde tengamos todo al alcance de un paseo y dispongamos de transporte público que nos permita movernos por cualquier parte.

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