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El aislamiento, clave para tener una climatización eficiente

 

A la hora de afrontar el gasto energético en los hogares de la climatización, algunos aspectos, como los aislamientos son complicados de modificar, o requieren de inversiones. Sin embargo, regular la climatización en torno a la temperatura de confort es un pequeño gesto al alcance de un Ciudadano 0,0 preocupado por preservar el medio ambiente y el ahorro energético, que además nos beneficiará económicamente en nuestras facturas.

Para mantener la temperatura adecuada y no gastar más de lo necesario vamos a ver cómo los aislamientos de la vivienda son claves para mantener una climatización eficientey ofrecer algunos consejos prácticos que podemos llevar a cabo de forma sencilla.

Si miramos los datos de consumo energético por hogar, casi la mitad de la energía que gastan las familias es para calentar sus viviendas. Claro que depende mucho de la ciudad en la que se ubica nuestra vivienda, pero también de aspectos como la orientación, la calidad de la construcción o el nivel de aislamiento, entre otros factores. En determinadas zonas de España casi no se necesita calefacción a lo largo del año. Suponen un 15% de las viviendas de nuestras ciudades las que no disponen de ningún sistema de calefacción.

Algunos aspectos que debemos tener en cuenta ya vienen instalados con la vivienda, mientras que otros factores los tiene que mantener el propietario, como el caso de las instalaciones o equipos de calefacción. Todos ellos serán más importantes a medida que el gasto en climatización aumenta. Aquí también consideramos los aires acondicionados en verano, que poco a poco van ganando terreno en la ciudades. De todas formas representa un porcentaje todavía mucho menor que el apartado de calefacción.

La temperatura de confort de cada estación

Más allá de estos aspectos, que sólo podemos plantearlos cuando tenemos que renovar equipos o instalaciones o vamos a realizar alguna obra, es fundamental mantenernos dentro de la temperatura de confort. Se entiende que la temperatura adecuada o más cómoda en invierno está entre los 19 y los 21º, suficiente para la mayoría de las personas, y por las noches estaría entre los 15 y 17ºC. En verano esta temperatura está en torno a los 26º.

Es fundamental poder disponer de sistemas que sean regulables, generalmente a través de termostatos, que nos ayudan a controlar que la temperatura se encuentra dentro de estos baremos. En sistemas modernos son frecuentes encontrarlos, pero en los más antiguos es complicado. En todo caso, si carecemos de esta medida siempre podemos utilizar un pequeño termómetro ambiental para que nos de la información de forma independiente.

El gasto energético que afrontaremos dependerá en todo caso de los aislamientos de nuestro hogar. Un caso muy típico en verano es una casa que dispone de malos aislamientos, donde el aire acondicionado se pone en funcionamiento y no para nunca. Por el contrario, si disponemos de un buen aislamiento, una vez alcanzada la temperatura adecuada se parará, y volverá a iniciarse cuando detecte que ésta ha variado.

Puntos de fuga de la climatización

 

Además de las ventanas y las paredes, la cubierta exterior es una zona por la que se gana o pierde más calor. El resultado es que los áticos son, más calurosos en verano y fríos en invierno si el aislamiento no es bueno. Lo mismo podemos decir de los muros exteriores y que separan las viviendas contiguas. Además de estos aspectos los principales puntos de fuga del calor son las ventanas y acristalamientos, incluidos los cajetines de persienas enrollables que no están aislados.

Pero ¿cuánto podemos ahorrar realizando pequeñas mejoras de aislamiento? Se puede conseguir hasta un 30% de ahorro, introduciendo pequeñas mejoras. Si hacemos reformas debemos saber que una capa de 3 cm de corcho, fibra de vídrio o poliuretano tiene el mismo efecto aislante que un muro de piedra de un metro de espesor. En el caso de las ventanas su aislamiento depende de la calidad del vidrio y la carpintería utilizada. Los sistemas de doble cristal, o doble ventana reducen a la mitad las pérdidas de temperatura. A través de un cristal simple se pierde por cada metro cuadrado de superficie la energía de 12 kg de gasóleo.

La carpintería de las puertas y ventanas también es importante para evitar fugas. El aluminio transmite muy bien la energía, por lo que sería mejor utilizar madera. Un punto interesante es las carpinterías con ruptura de puente térmico, que aíslan la temperatura del exterior de la interior, mejorando mucho la conservación de la temperatura.

Lo primero que podemos hacer es intentar detectar las fugas de aire. Para ello podemos usar algo tan sencillo como una vela encendida. Al sujetarla frente a las ventanas en días de viento la llama oscilará si hay filtraciones de aire. Estas filtraciones podemos minimizarlas tapando rendijas con elementos baratos como siliconas, masillas o burlete. Es un parche que puede ser muy eficaz hasta que podamos renovar estos cerramientos.

En Ciudadano 0,0 | Ahorra energía con aparatos electrónicos más eficientes
Imagen | doka79 | tnarik | OliBac

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