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¿Qué es el slow food?

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“Somos lo que comemos”. Hemos escuchado la frase miles de veces y un día, preparando la comida familiar o de compras en el súper, te das cuenta que la decisión está en tus manos. ¿Será el slow food el camino para acercarnos a esa alimentación equilibrada que buscamos?  Y nos ponemos manos a la obra para averiguar un poco más sobre ¿qué es el slow food?

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A primera vista se tiene la idea de que es sólo una manera de comer cuando en realidad involucra bastante más que éso. No sólo es importante la calidad y estado de los productora que componen nuestra dieta sino que el slow food requiere que abramos los ojos para conocer más sobre los métodos de producción, por ejemplo.

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¿Qué es slow food?

El “comer lento” involucra una actitud más reflexiva sobre todo lo que involucra la gastronomía. Detrás de cada producto que comemos hay una enorme maquinaria humana, económica y cultural que lo avala. Por ejemplo: una botella de aceite de oliva virgen de Jaén, es mucho más que 1000 mililitros de aceite. Hace falta una larga experiencia, una cultura propia, un conocimiento de la tierra y una dedicación personal para que el producto final sea óptimo.

La industrialización y globalización han hecho que muchos de los alimentos que consumimos cada día, hayan perdido parte de esa tradición local, que hayan dejado de beneficiar al productor original. Así también, la alimentación se hace más “global” y menos “propia”. En ese proceso, encontramos que las cocinas tienden a parecerse, a uniformarse perdiendo sabor autóctono y cayendo en un menú homogéneo generalizado.

El movimiento slow food surgido en Italia en 1986, interpreta la gastronomía y la alimentación como hechos culturales a dignificar. Busca rescatar los productos y métodos culinarios propios de un lugar, promoviendo su difusión y protección como bienes culturales.

Slow food: bueno, limpio y justo

El movimiento slow food se asienta en tres conceptos fundamentales:

  • Bueno: lo que comemos debe ser bueno, fresco, de estación, que satisfaga nuestros sentidos y se base en la producción y cultura locales.
  • Limpio: la producción de alimentos y el consumo deben ser respetuosos del medio ambiente y saludables para nuestra salud.
  • Justo: las transacciones comerciales que genera la producción y comercialización de productos alimenticios deben tener reglas justas tanto para productores como para consumidores. Precios accesibles y márgenes de comercialización equitativos intentando beneficiar a la localidad productora.

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¿Cómo practicar slow food?

Este movimiento está organizado en mas de 50 países a través de grupos locales que realizan tareas de difusión y concientización. Se reunen en ferias y cursos sobre la temática a los cuales puedes sumarte. Algunas de estas ferias ya han tomado un vuelo internacional y con fama bien ganada en el ambiente gastronómico. Tal es el caso del Salone del gusto que se realiza cada año par en Turín.

Se promueven campañas de educación gastronómica como la de Slow Fish con la que se estimulan las técnicas de pesca más respetuosas con el medio ambiente y las técnicas culinarias más tradicionales.

También existen restaurantes slow food que ofrecen cartas basadas en la producción y técnicas culinarias cercanas, justas y saludables. Estos restaurantes se identifican como “Kilómetro 0”. Si te interesa probarlos, hay varias guías al respecto como la guía de restaurantes km 0 de Cataluña.

¿Tengo que sumarme a una asociación? No es necesario “apuntarse” formalmente a ningún grupo si no quieres. Simplemente,  puedes proponerte adoptar los 3 principios del slow food como propios y tratar de llevarlos adelante en la compra y alimentación diaria.

¿Cómo? Interesándonos por la cultural gastronómica local aprendiendo recetas y formas de cocinar propias de la tierra en la que vivimos, apoyando a productores locales.

En el super, leyendo bien las etiquetas y eligiendo los productos que se cultivan cerca de casa. Visita el mercado local y tendrás una visión de todo lo que produce tu zona, la calidad y variedad de productos que ya estás consumiendo y de los nuevos que puedes incorporar.

Creo que así podemos sumarnos a una gran iniciativa global desde nuestra experiencia del día a día.  El slow food deja de ser un concepto abstracto y lo traducimos en una conducta responsable desde la compra hasta nuestra mesa.

Imágenes | Porcillas Moscas, Danumurthi Mahendra

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