Intercambio de casas por vacaciones

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Si te gusta sentirte como en casa, incluso cuando estás de viaje, puedes tener todas las comodidades de una verdadera casa sin por ello gastar más. El intercambio de pisos es una alternativa vacacional que presenta grandes ventajas, que van mucho más allá de un mero ahorro económico.

Por ejemplo, si yo vivo en Madrid, puedo dejar mi piso a una pareja parisina, mientras ellos nos prestan su apartamento en París. Si habitas en Barcelona con tu familia, puedes intercambiar tu casa con unos romanos que deseen conocer la Cuidad Condal mientras tú paseas por las ruinas y monumentos de Roma. Nueva York, El Cairo, Tokio… hay Ciudadanos 0’0 en todas partes del globo y seguro que alguno se quiere acercar a tu ciudad.

Una experiencia enriquecedora

La idea no es solo ahorrar dinero, sino tener una experiencia mucho más interesante y enriquecedora. Por ejemplo, se puede leer un libro de las estanterías de tus intercambiadores de piso que no te hubieses planteado ni ojear. Se puede escuchar la música de su colección y descubrir nuevos e interesantes sonidos.

 

Es la mejor forma de observar la auténtica vida de los ciudadanos del lugar que está visitando. Sus costumbres, su modus vivendi, su distribución de los espacios y gusto por la decoración… Reconocerás muchas cosas en las que somos iguales y otras que nos diferencian por completo y tendrás la oportunidad de hacerte una idea de lo que tu poder adquisitivo se permitiría en esa otra urbe.

Más que unas vacaciones, será como el simulacro de un traslado a esa ciudad.

El apartamento de A. y N. en el que nos alojamos durante unos días en París nos sirvió para que él nos avisara de una sesión de AfroBeat en los Jardines de Luxemburgo, para enterarnos de la carrera como músico del padre de ella, para ojear las obras de sociología que coleccionaban y sonreírnos al encontrar, ocultos tras los libros más sesudos, algunos ejemplares de Dan Brown y otros bestsellers (los nuestros se quedaron a la vista).

No solo ahorras en alojamiento

Ya no tendrás que buscar un hotel o apartamento de pago, tu único gasto estará en la forma de llegar hasta allí y ya sabemos que no es difícil encontrar ofertas en transporte. Por lo tanto, si este año habíamos renunciado a salir de vacaciones por cuestiones económicas, quizá es el momento de hacer un replanteamiento y ver que sí nos llega, aunque creyésemos que no.

Al estar en un apartamento que dispone de todo, podrás comer o cenar de vez en cuando en casa. Visitar los mercados de la ciudad en la que te alojas forma parte del conocimiento de ese lugar. Haz una compra, descubriendo productos nuevos y prepárate algo de allí, quizá se te revele una receta que lamentes no haber probado antes. Harás un consumo responsable incluso fuera de tu ciudad.

En algunas ciudades, lo más caro ya no es cenar o comer, sino tomarse algo. Si la casa en la que te hospedas tiene terraza, salón o salita de estar, seguro que alguna de las tardes, en lugar de salir, te apetece quedarte a tomar una cervecita con algo de picar.

Es posible que las personas con las que intercambias tengan costumbres parecidas a las tuyas y, por ejemplo, se muevan en bicicleta. De ser así, podrás tomar prestadas las suyas y dejarles a ellos coger las vuestras. Ahorraréis en transporte y visitaréis la ciudad de una forma más pausada y placentera, integrándoos realmente en su vida y entre sus ciudadanos.

Si tienen contratada una conexión a Internet, ya hay otro gasto del que te puedes olvidar. Pero lo mejor es que la tuya, que de todas formas la estás pagando, tendrá quien la aproveche.Y lo mismo si estás suscrito a alguna televisión de pago o similar.

¿Con quién intercambio mi casa?

Quizá estéis pensando que esta opción solo está al alcance de aquellas personas que tienen amistades por todo el mundo. Si no conoces a nadie en la ciudad a la que quieres viajar, ¿con quién vas a intercambiar tu piso? Pues bien, no solo está al alcance de cualquiera, sino que además es posible para cualquier lugar del planeta.

 

Existen numerosas páginas web donde se puede hacer el intercambio: no hay más que buscar a alguien con intereses complementarios a los nuestros y decidir la casa que más nos conviene. Solo hay que introducir los datos de tu piso y seleccionar el destino y las fechas para ver qué encuentras disponible. Haced la prueba, hay algunos lugares impresionantes que dan ganas de viajar ya.

En lugar de sentir desconfianza porque unos desconocidos van a entrar en tu apartamento, lo que consigues es que tu casa no quede vacía y evites así el riesgo de robos y allanamientos. Alguien está cuidando de tu casa, regando tus plantas y quizá alimentando a tu animal doméstico, mientras tú disfrutas de unas vacaciones. De alguna forma, se podría considerar que estás “reciclando” tu casa, que es un modo de consumir de forma responsable, de aprovecharlo lo que tenemos, lo que va con nuestra filosofía de no tirar nada y de sacarle a todo el máximo partido.

Conclusión

Lo mejor de la experiencia del intercambio de casas es que podrás conocer a gente similar a ti y quizá hacer amigos. Es probable que la próxima vez que ellos quieran visitar tu ciudad y tú la suya, en lugar de intercambiar las casas, lo que hagáis sea invitarlos y devolverles la visita para estar todos juntos y que cada uno le enseñe al otro lo que más le enorgullece de su ciudad. La convivencia y la vida urbanita se impondrán al final para sacar lo mejor de cada uno.

Fotografía | El dormitorio de arriba del todo corresponde a la serie ‘New Girl’, de Zooey Deschanel.

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