Una nueva antorcha sostenible para conmemorar Barcelona 92

 

Este año se celebra el 20 aniversario de los Juegos de Barcelona ’92, un evento mundial de celebración del deporte que hace 20 años vivimos en España. Un evento que cambio nuestro país, especialmente la capital catalana, y que sirvió de referencia para todos los Juegos que vinieron después.

Porque aunque hayan pasado dos décadas, Barcelona sigue sintiéndose una ciudad olímpica y San Miguel 0,0% ha querido sumarse para celebrarlo organizando una reedición de la Antorcha Olímpica, con la intención de revivir, 20 años después, la emoción que trajo a Barcelona el fuego de la llama olímpica. Este acto se enmarca dentro de otras actividades que conmemoran este 20º aniversario, “Barcelona Sempre Olímpics”.

Una nueva antorcha sostenible para conmemorar Barcelona ’92

El ganador del Proyecto Antorcha Olímpica Marc Rocas junto con André Ricard, autor de la antorcha de Barcelona 92. A la derecha el diseño ganador de Antorcha Olímpica

Para la nueva antorcha conmemorativa, se organizó un concurso entre estudiantes de escuelas de diseño de la capital catalana, dándoles una única pauta: la sostenibilidad y reciclaje de los materiales como valor fundamental, afín al espíritu de Ciudadano 0,0 que impulsa San Miguel 0,0%.

Fueron elegidas las propuestas de seis alumnos, que tuvieron la oportunidad de ser asesorados por André Ricard, autor de la antorcha utilizada en Barcelona 92. Paula Pladevall, Josep Aliaga, Pablo Figuera, Margarita Uña, Blanca Guasch y Marc Roca presentaron finalmente ante el jurado sus propuestas, en los que combinaban materiales reciclados, celebración del espíritu olímpico y diseño catalán de vanguardia, y finalmente la elegida fue la presentada por Marc, de forma triangular y con múltiples aberturas.

El maestro artesano Octavi Sardá ha sido el encargado de llevar a cabo el diseño de Marc Roca y de probar junto a este su resistencia al viento y la manejabilidad para los relevistas.

La antorcha recorrió la ciudad del mar: del Ayuntamiento al Museo Olímpico

El equipo, posando con la antorcha conmemorativa

El propio Marc fue testigo privilegiado del recorrido que realizó la antorcha que había diseñado. Desde el autobús que siguió la conmemoración, pudo ver cómo el que fue último relevista en la ceremonia inaugural de julio de 1992, el jugador de baloncesto Epi, tomaba la antorcha original de 1992 de manos del exalcalde Maragall.

A mitad del recorrido, como símbolo de la unión entre aquellas olimpiadas y el presente, entraba en escena la nueva antorcha conmemorativa. Esta fue pasando de mano en mano por medallistas olímpicos y otras personalidades del deporte hasta el último relevista, el gimnasta olímpico Gervasio Deferr.

El evento conmemorativo finalizó con el encendido del pebetero del Museu Olimpic y de l’Esport y con la inauguración de una estatua conmemorativa. Y es que, 20 años después, no cabe duda de que la llama olímpica de Barcelona sigue muy viva, tanto entre quienes vivieron esas celebraciones como entre quienes, como Marc, apenas eran unos niños entonces y hoy son el futuro del diseño.

Si quieres seguir todo el proceso de diseño de la antorcha y la conmemoración olímpica, puedes ver los vídeos en el canal de San Miguel 0,0% de YouTube.

Nolotiro: me llevo la comida a casa

Si te paras a pensarlo, a veces hacemos cosas que no tienen mucho sentido. Por ejemplo, en los restaurantes, cuando después de comer quedan platos medio llenos, no restos, sino alimentos en buen estado, ricos y que hemos pagado. Y sin embargo… dejamos que los tiren y nos vamos a casa.

¿Has pensado alguna vez en cuántos kilos de comida tiramos a la basura que se podría comer perfectamente? Según algunos estudios, más de 63.000 toneladas cada año, lo que representa un problema económico y para el entorno.

Hace algunos años que en países anglosajones tienen las doggy bags, un envase especial en el que poder llevar cómodamente la comida que no nos hemos terminado: cuando no queramos más, pedimos al camarero que nos empaquete lo sobrante para llevárnoslo a casa. Así se desperdician menos alimentos, nosotros aprovechamos mejor la comida y los restaurantes generan menos basura.

Las cajas Nolotiro, ya en Madrid y Barcelona

Ahora San Miguel 0,0% ha introducido este sistema en unas cajas adecuadamente llamadas Nolotiro en diferentes restaurantes de Madrid y Barcelona. En la página Facebook de San Miguel 0,0% podemos encontrar un mapa interactivo con los restaurantes que ya se han unido a la iniciativa.

Llevarte la comida y negarte a que acabe en la basura. En primer lugar, evitamos desperdiciar una comida en perfecto estado y aumentar los residuos que generamos cada día. Además, nos permite quitarnos la obsesión por comer todo lo que hay en el plato para que no se tire, y ahorramos alguna que otra digestión pesada o grasas extra. Y hasta nos evita tener que comprar, hacer o cocinar la comida que nos llevaremos al día siguiente a la oficina.

Me gusta aprovechar la comida

El principal problema con el que se enfrentan las doggy bags es nuestra costumbre. Aunque en muchos países europeos y americanos es un gesto cotidiano, en España aún sentimos algo de vergüenza al pedir que nos preparen nuestra comida sobrante para llevar.

A mí ya no me da vergüenza aprovechar la comida. Al fin y al cabo, he pagado por ella y si no me la llevo va a acabar en la basura, por muy deliciosa que esté.

Para el restaurante, que un cliente quiera llevarse la comida es un gran elogio: que le haya gustado tanto que no quiera desperdiciar nada sin duda es una buena señal, y es normal que quieran facilitarlo.

Si todos nos acostumbramos a introducir pequeños cambios en nuestra vida, como pedir que nos pongan en cajas Nolotiro la comida sobrante en un restaurante, lograremos reducir la cantidad de alimentos que cada día acaban en la basura y gestionar mejor nuestros recursos. Y sin duda, eso será bueno para todos.

Como turistas en nuestra propia ciudad

Las grandes urbes, en verano, parecen otra ciudad. Da gusto pasear por las aceras. Nos paramos a observar al artista callejero, sin prisa. Compartimos la vida con los demás, pues las calles se han llenado de actividad y los sonidos son más alegres. Los días son mucho más largos, tanto que parece que las opciones no se acabasen nunca.

Todo es más fácil y ligero, como el escaso tráfico, que nos permite circular con nuestro vehículo o desplazarnos en bicicleta. Lo que parecía imposible, como entrar al cine o salir del súper sin esperar colas y cenar en ese restaurante que siempre tenía todas las mesas reservadas, se convierte en una posibilidad.

Ciclos de cine al aire libre y festivales musicales de verano, exposiciones, eventos, representaciones teatrales y arte efímero, piscinas urbanas o naturales, playas fluviales y marítimas, parques de diversión para los más pequeños… La ciudad y sus alrededores ofrecen infinidad de opciones para los meses de calor. Y eso es solo el comienzo.

Redescubriendo nuestra ciudad

Jugamos a ser turistas accidentales, a verlo todo de nuevas, a disfrutar de los lugares como si fuese la primera vez. Nos subimos a uno de esos autobuses turísticos: el segundo piso cambiará nuestra perspectiva y nuestra mirada se tornará nueva. Fingimos que hablamos otro idioma, nos dejamos guiar por un libro que nos lleve a los enclaves más tópicos y nos unimos a quienes los reconocen como lo más pintoresco. Encontramos un encanto a nuestra propia ciudad que hasta ahora no habíamos visto.

Es una buena época para visitar los museos y galerías que vamos dejando para más adelante durante el resto del año. El chapuzón de cultura será tan refrescante como el baño en el agua. Y quién sabe si también es el mejor momento para rescatar una afición perdida o lanzarse a un hobby con el que no nos habíamos atrevido nunca. Las grandes ciudades ofrecen talleres intensivos de todo lo que nos podamos imaginar.

Respirar el aire libre

No es necesario estar en la playa o en la montaña para organizarse un pic-nic, ya sea improvisado o premeditado. Optamos por el pic-nic urbano. Cualquier parque, puente o rincón de nuestra ciudad puede ser el lugar idóneo para sacar las tarteras y el mantel de cuadritos y disfrutar como si nunca hubiésemos pisado esos espacios.

El terraceo es una de las más jugosas exclusivas del verano, por algo casi todos los países nos lo han copiado y cada vez se ven más mesas en la parte exterior de los establecimientos para disfrutar del aire libre mientras nos tomamos una cervecita o algo de picar con los amigos.

Espacios exteriores que son igualmente válidos para conocer a gente nueva. En estos meses en los que tenemos más tiempo, podemos dedicárselo a los demás. Los vecinos con los que nunca hemos hablado, los familiares a los que hace tiempo que no visitamos… Una cenita en casa para recuperar amistades casi perdidas mientras nos llegan las postales de los amigos a los que más frecuentamos, que ahora están en su destino vacacional.

Sentarse en un banco simplemente a observar a los demás puede resultar una afición fascinante. Con esa persona que nos acompaña incluso podemos jugar a adivinar sus vidas, la relación con aquellos con los que van, si son nuevos o no en la ciudad…

 La idea es convivir, vivir en armonía con la ciudad y con quienes nos rodean.

Las ciudades se transforman, como los paisajes y nosotros mismos, con el paso de las estaciones. Veámosle la cara buena a nuestras ciudades en verano y dejémonos llevar por la fantasía de estar allí por primera vez, lo que seguro que permitirá que descubramos grandes encantos.

Oasis urbano: el parque como espacio de convivencia

Los parques urbanos son elementos indispensables que nos ayudan a mejorar nuestra calidad de vida en la ciudad. Es un espacio en el cual podemos relacionarnos con la naturaleza en medio de la urbe y en cierta medida son oasis verdes dentro de un mundo de asfalto. El parque en la ciudad supone la urbanización de la naturaleza, su ordenación para poder disfrutar más de ella. Continue reading Oasis urbano: el parque como espacio de convivencia

El placer de una mañana en el mercado

Una de las mejores formas de conocer una ciudad es visitar alguno de sus mercados. Como turista, como vecino de barrio, como habitante que se acaba de mudar… me encanta explorar, tanto las diferencias como las coincidencias, y disfrutar del ambiente que transmiten en el que, muchas veces, parece que se ha detenido el tiempo.

Hay mercados solemnes en arquitectura y contenido, repletos de exotismo, delicatessen y artículos gourmet, otros humildes en los que apenas quedan cuatro o cinco puestos pero en los que siempre se encuentran alimentos frescos y de temporada a buen precio. Mercados con cafetería, con bar de tapas, reformados, antiguos, céntricos, escondidos, ordenados por mercancía o clasificados en el caos.

Todos me gustan, desde que era una niña y mientras mi madre hacía la compra me perdía por los pasillos del mercado de mi barrio a descubrir olores, colores, ruidos o incluso sabores cuando algún tendero me daba a probar alguna galleta, un trozo de queso o un aceituna aliñada.

Mercado verduras

 

Productos con calidad y origen

 Mercado fruta

Cuando te detienes a observar te das cuenta que no hay dos mercados iguales, aunque todos consiguen transmitirme, incluso en el extranjero, la agradable sensación de estar como en casa. Por eso, y por la calidad de sus productos, al menos una mañana a la semana la reservo para visitar con tranquilidad el mercado central de mi ciudad y hacer la compra más saludable y fresca.

Me gusta sobre todo aprovechar para comprar hortalizas, frutas y verduras de la zona o alrededores. Algunas paradas anuncian en los carteles la procedencia, otras veces hay que preguntar al vendedor, pero en ambos casos es una buena forma de asegurarse sabor y nutrientes en el plato y de conocer un poco más la agricultura de la región.

Un ambiente que no sabe de prisas

 Mercado de la Boquería

Con mi carro y mi lista de cosas que no puedo olvidar recorro la instalación con calma, mirando los rótulos, escuchando las ofertas (que a veces se cantan a voces) y comparando qué vendedor tiene hoy los mejores tomates o si me interesa más el tres por dos de melones o de sandías.

Prefiero no tener que hacer excesiva cola, pero sí me gusta encontrar al menos tres o cuatro personas para poder hacer la pregunta de toda la vida ¿Quién es el último? y que mientras espero mi turno surjan pequeñas conversaciones, salpicadas de guasa la mayor parte de las veces, que al final consiguen que vuelva a casa siempre con algo que contar y una sonrisa.

Eso difícilmente me pasa cuando voy al super, entre estanterías, cámaras frigoríficas o productos envasados. Lo mejor del mercado es que es de los pocos comercios que conserva la alegría y el contacto con la gente. Debe ser por eso que yo, curiosa empedernida de todo lo que me rodea (incluidas las personas) me lo paso tan bien en la mañana que le dedico. Además mi bolsillo, mi nevera, mi paladar y mi estómago ¡Cómo lo agradecen!

Cocinando a la plancha sin necesidad de estar a dieta

Soy fan de las verduras ecológicas, tienen mucho más sabor, pero a la hora de prepararlas puede ocurrirte que las cocines demasiado, haciendo que pierdan sus propiedades.

Cuando empecé mi faceta de madre saludable decidí comprar una plancha. La idea que tenía de este electrodoméstico era la de un armatoste enorme, de tiempos de Matusalén, y que nadie quería limpiar, que había en casa de mis padres. Pero mi primera sorpresa fue que los nuevos modelos son ligeros, fáciles de usar y de limpiar si tienes un poco de cuidado.

Los alimentos, en especial las verduras,  toman un delicioso sabor parecido a la parrilla o a la brasa pero con la ventaja de que no quedan trocitos de carbón y que no llega a quemarse apenas nada.

Ventajas de cocinar en la plancha

 

Como muchas de las madres trabajadoras yo siempre voy con prisas, por lo que su principal ventaja me parece poder cocinar de forma rápida y fácil. Nos olvidamos de recetas complicadas, con medidas y todo eso, que si tienes tiempo es estupendo pero si solo tienes una hora para comer e ir a recoger a los niños, es totalmente inviable.

No hay nada mejor para cuidar la salud, y el nutricionista lo recomienda para mantener el peso, ya que no nos aporta grasas extras. Las personas con problemas digestivos disfrutan mucho con este tipo de cocción ya que toleran muy bien los alimentos cocinados de esta forma.

Hay quienes no ponen nada de aceite, otros que ponen unas gotas al final… yo me compré una brocha y le doy una capa de aceite de oliva virgen (una tiene sus debilidades y el aceite de oliva bueno es una de ellas).

Otro detalle muy importante es que ayuda a comer más verduras ya que quedan muy ricas. Muchas personas solo saben prepararlas hervidas con lo cual tiene menos sabor y no son tan apetecibles.

Mantenimiento de la plancha

 

Es fundamental mantener la plancha siempre bien limpia. Simplemente con pasar un papel de cocina un poco engrasado cuando se acabe de cocinar es suficiente, al tener poca grasa y estar la plancha todavía caliente se retira la suciedad con facilidad.

Los utensilios deben ser de madera para que la plancha no se raye. Normalmente vienen incluidos con la plancha, pero en cualquier sitio os podéis hacer con unos y además súper baratitos.

Los alimentos más duros o más gruesos conviene cocinarlos a fuego más bajo o lento, para que se hagan también por dentro. En cambio los alimentos más finos o suaves hay que hacerlos con un fuego más alto o vivo para que queden con un sabor casi a parrilla.

Un buen consejo que me dieron en la tienda donde compré la plancha es no hacer cortes en el alimento ya que, aunque se hace más rápido, pierde los jugos que contenga y queda muy seco.

Añadir la sal en el último momento. Con esto ayudaremos a que quede todo más jugoso.

¡Cuidadín con pasarse con el tiempo!  Unas verduras buenísimas “al dente” no hay quien las coma si están demasiado hechas. Es muy importante cortar las verduras bien finitas y que sean lo más frescas posibles para que queden bien jugosas.

Los alimentos que mejor salen en la plancha

 

Mis favoritas son los espárragos trigueros, la cebolla a la plancha es una delicia, calabacines, todo tipo de setas, pimientos, etc. La verdad es que prácticamente todas las verduras quedan muy ricas a la plancha, pero también otro tipo de alimentos.

Las carnes desprenden toda la grasa, quedan muy jugosas y mucho más sanas, con el clásico ajito súper troceado y pimienta, mejor que en un restaurante argentino. El pollo, el pavo, así como las hamburguesas se hacen en un momento.

Mi pescado favorito a la plancha es el salmón. Al ser un pescado muy graso se queda delicioso, simplemente con un poco de sal. Por no hablar del marisco, esas gambitas a la plancha o la sepia, que está de muerte. ¡No olvidéis limpiarla muy bien después, que el marisco deja huella!

Por cierto, que en Biocultura nos ofrecieron hamburguesas de Tofu a la plancha y estaban ¡buenísimas! Tengo pendiente probar otras proteínas vegetales como el seitán, pero es que en casa, aunque somos muy del mar, nos encanta la carne.

Pero hay algo que es fundamental… comérselo calentito, recién cocinado. ¿Os animáis a cocinar a la plancha?

Una ciudad sin humos: el coche eléctrico

 

Una de las cosas que entre todos podemos mejorar en la ciudad aportando nuestro granito de arena es la contaminación. En gran parte está producida por el tráfico rodado, los vehículos privados y también el transporte público. Reducir los “malos humos” del tráfico hoy en día es posible con los coches eléctricos e híbridos que hay en el mercado. Por eso queremos hacer una pequeña introducción para analizar cómo mejora la calidad de vida en la ciudad con el coche eléctrico.

A medida que la ciudad crece, que se hace más grande, las distancias a recorrer por los ciudadanos son mayores. La escala de la ciudad pasa de medirse en el tiempo que tardas en llegar a un lugar caminando o en bici a medirse en tiempo de desplazamiento en coche o transporte público. Y esto supone que la contaminación por los motores aumenta. Claro que esto tiene una solución sencilla, pasarse al coche eléctrico.

Coche eléctrico: ventajas para la ciudad

La gran ventaja del vehículo eléctrico es que no emite gases contaminantes, ya que utiliza la energía eléctrica para moverse. Esto supone que de cada vehículo que vemos en las calles de nuestras ciudades dejaría de emitir gases contaminantes, si los sustituyéramos por coches eléctricos. Pensad como mejoraría el ambiente de la ciudad con una reducción de CO2 emitido por todos los vehículos que circulan por la ciudad.

Pero otra gran ventaja, de la que muchas veces no somos conscientes, es el ruido. El coche eléctrico es totalmente silencioso. No tiene un motor de explosión, y en este sentido la cantidad de decibelios que muchas veces tenemos que soportar en una ciudad por el tráfico rodado disminuiría muchísimo. En ambos casos todos saldríamos ganando si finalmente estos vehículos, tanto coches como motos, cada vez se vieran más en nuestras ciudades.

La energía eléctrica es más limpia, aunque también puede tener efectos en la huella de CO2 dependiendo de cómo se haya generado. Una parte viene de energías limpias, como hidroeléctricas, solar o eólica, pero otra parte se produce con combustibles fósiles o nucleares. Con el paso al vehículo eléctrico ayudamos, y mucho, al medio ambiente.

Inconvenientes del vehículo eléctrico

Existen varias cuestiones por resolver para que el vehículo eléctrico sea mucho más popular y no se vean como rara avis en nuestras ciudades. En primer lugar podríamos hablar del precio. Un vehículo eléctrico es bastante más caro que su equivalente en un vehículo de combustión. Hablamos de la inversión inicial de compra. Y esto lógicamente echa para atrás a muchos compradores.

 

En segundo lugar podríamos hablar de la autonomía que nos facilita. La carga de energía en las baterías nos limita las distancias que podemos recorrer. Varía en función de la velocidad a la que conducimos y la potencia que utilizamos en determinados momentos. Así, acelerones bruscos consumen más batería que una velocidad constante. Con todo, la autonomía varía en función del modelo, pero es mucho menor que en un vehículo de combustión. Por ello, los eléctricos son adecuados para trayectos previsibles, es decir, del trabajo a casa, etc.

Por último, otro inconveniente es la recarga de los vehículos. Tanto el tiempo que tardan en hacer una recarga completa (que depende del modelo, pero está cercano a las 8 horas), como la cantidad de espacios que tenemos para cargar las baterías. Y si queremos una ciudad más sostenible es necesario romper un poco este círculo vicioso de no hay lugares para recargar baterías porque no existen suficientes coches eléctricos para hacerlo rentable y no me compro un coche eléctrico porque no tengo lugares para recargar fuera de mi garaje.

Los coches híbridos, la apuesta más viable en la actualidad

Una apuesta que mejora mucho los consumos en ciudad, y por lo tanto la emisión de gases contaminantes son los vehículos híbridos. Se trata de coches que tienen motor eléctrico y de combustión. El uso de ambos motores en ciudad consiguen un consumo muy reducido, por lo que al final el aire de nuestras ciudades será un poco mejor.

Hoy en día son una realidad, y podemos verlos en nuestras ciudades de forma habitual. Suponen una solución intermedia, ya que siguen emitiendo CO2, aunque en menor cantidad, y no son tan silenciosos como los vehículos eléctricos. Por contra, no son tan caros y tienen la autonomía necesaria para no tener que depender de la recarga eléctrica.

Al final se trata de que entre todos aportemos un poquito para hacer que la ciudad sea mejor. Todos salimos ganando, con menos ruido, menos “malos humos”, tenemos una ciudad más limpia y sostenible. Los vehículos eléctricos son una alternativa para hacer que esto sea una realidad, esperemos que en un futuro muy cercano.

Tomates que saben a tomate

Reconozco que ser la primera hija que abandona el nido y vive al ladito de casa de sus padres tiene muchas ventajas.  A mí me “hacían la compra”, y simplemente pasaba a buscarla cuando me venía bien. Desde que era pequeña la carne se ha traído siempre del pueblo de la sierra donde veraneábamos, auténtica ternera del Guadarrama, que sabíamos de quien era,  lo que comía y prácticamente la habíamos visto nacer.

Pero pasó que cuando nació mi enano mayor, la casita diminuta se hizo aún más diminuta y buscando, buscando encontramos otra, pero ¡ay! tan lejos de casa de mi familia, que las compras por encargo se hicieron imposibles, así que empecé a buscar buenas tiendas cerca del nuevo hogar.

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Trabajar en el parque es posible y beneficioso para nosotros

Soy de los que se pasan muchas horas del día delante de un ordenador. En el trabajo o en casa, puesto que hoy en día con las mejoras técnicas de las comunicaciones, el teletrabajo es una realidad. Ya seas un freelance o puedas aprovechar el teletrabajo, lo mejor de todo es que ya no tienes que quedarte en tu casa. La movilidad nos permite trabajar donde queramos y el parque puede ser una opción perfecta para ello. Vamos a ver cómo trabajar en el parque es posible y beneficioso para nosotros.

¿Os imagináis ese día que amanece con buen tiempo, donde dan ganas de todo menos de quedarse en casa? ¿Por qué no aprovecharlo para salir a trabajar al parque? No tenemos que estar toda la jornada de trabajo fuera, solo un par de horas, definir algunas tareas concretas y salir con nuestro portátil debajo del brazo para disfrutar del buen tiempo y respirar. Salimos ganando porque afrontamos el trabajo de otra manera, con una mentalidad positiva. Tenemos mejor humor y sin duda nos ayuda a ser más eficaces con nuestras tareas pendientes. Continue reading Trabajar en el parque es posible y beneficioso para nosotros

Por qué empecé a correr y todavía no he parado

Hay muchos motivos para empezar a correr, el mío fue por pura diversión. Simplemente desde pequeño me lo pasaba bien corriendo y sintiendo como las zancadas me llevaban rápidamente de un lado para otro.

Si lo pienso, no recuerdo cuál fue el día en que empecé a correr o por qué motivo, lo que sí recuerdo es la sensación de plenitud y vitalidad cada vez que salía a entrenar o hacía alguna carrera. A día de hoy todavía me acompañan esas sensaciones, ¿por qué parar? Continue reading Por qué empecé a correr y todavía no he parado